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jueves, 20 de enero de 2011

Nota sobre la poesía de José Agustín Haya de la Torre


Reproducimos la nota publicada en el blog: "La comunicación imposible" sobre la obra del poeta peruano José Agustín Haya de la Torre.


José Agustín Haya de la Torre (Lima, 1981)

Qué preocupación tan grande es, para los cultores de la escritura literaria, encontrar un lenguaje propio, lo suficientemente directo para cumplir con las funciones comunicantes, pero hermosamente único. Suerte de aquel quien lo encuentra sin mucho trabajo, pero mayor fortuna tendrá quien lucha para hallarlo y persevera: en esta tensión aparecerá el verdadero oficio del poeta.

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José Agustín es un obrero de la poesía, un verdadero trabajador del lenguaje que ha discurrido meticulosamente por diferentes registros para ir armando su manera personal de hablar dentro del poema. Como el poeta comprometido que es, ha hurgado en los recovecos más insospechados del lenguaje para tratar de extraerle el néctar lírico: un sonido esencial, intrínsecamente comunicante. Allí muestra su compromiso, en la búsqueda de dicha esencia.

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Las imágenes que acompañan estas experiencias verbales sirven de mosaico fractal, de conductores del subconsciente (a manera de back up de la experiencia), que en este caso, siempre tienen condición sombría: Haya de la Torre encuentra en las pulsaciones de la muerte el germen de la vida, un oximoron continuo, tan intrínseco como la exploración misma del lenguaje esencial. ¡Cómo claudicar ante tamaña responsabilidad!

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En japonés se conoce como engi a la virtud de comprometerse en la investigación -de por vida- de algún tema, donde “el fin” (o la finalidad) es “el medio” (el solo acto de buscar, la experiencia en la búsqueda). Creo que este concepto oriental representa muy bien el trabajo de José Agustín.

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Tiene publicados dos libros: Canto de la herrumbre (Lustra editores, 2006) y Nocturno del alba (Lustra editores-Centro Cultural de España, 2008). Pero es muy importante incluir a esta bibliografía el conjunto de poemas de la plaqueta En memoria (Sociedad Elefante, 2002) que publicó de manera artesanal, cuando formaba parte del Grupo de Creación y Publicación Literaria Sociedad Elefante, en donde se encuentran textos que vislumbran muy bien el engi del poeta (del que estábamos hablando).



(Crédito de la nota: Diego Alonso Sánchez http://lacomunicacionimposible.blogspot.com/2011/01/2.html)

domingo, 25 de abril de 2010

"Trazos de Finitud" de Arturo Sessarego Bosworth



Título: Trazos de finitud.
Género: Poesía.
Autor: Arturo Sessarego Bosworth.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 19.6 cms. x 12.3 cms.
Precio: S/. 20.00
Año: 2010
Número de paginas: 38
ISBN: 9786124035128


El camino de todo peregrino exige una actitud de desprendimiento y de búsqueda gnoseológica, alquimista, cuyo principio y final parten desde el vacío, el cero o la unidad y la nada. La faz del derrotero es como un cuerpo desnudo que dependiendo desde donde sea contemplado nos hablará de alguna historia, reflejará la luz o la oscuridad vital y los distintos estadios del caminante. Las confrontaciones a las que sea sometido el espíritu -en las varias formas en las que éste se manifieste- corresponderán a una constante actitud de búsqueda de la armonía. Mas la armonía puede decirse con el silencio como materia de creación de los actos que anunciarán nuestro paso por la vida: Trazos de finitud.

El orden primigenio de las cosas comienza por la visión del mundo que cada uno construye, que cada uno siente, dotándolas de atributos. Entonces, ¿cuál, la revelación? Es canto que fluye, espectro que asimila nuestro rostro, nuestra propia existencia, el mismo barro, el fuego labrador, la mar vorágine: la cosmogonía de la existencia humana, cuerpo y espíritu son uno. Todos los abismos de felicidad o dolor nos pertenecen y en ellos el conocimiento.


(escrito por joséagustín hayadelatorre)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

"Poemas médicos" de Bruno Polack


"Poemas médicos", último poemario de Bruno Polack, poemario integrante de la Colección Piedra/Sangre muestra poética del 2000 publicada en co-edición por Lustra editores y el CCE.

Del arte mítico épico que trasvasa el fin del oráculo anhelado: curar la muerte del espíritu que sobre la vida debe yacer como fuego y las pasiones intrínsecas del individualismo egoísta que aprehende médula y queda sobre la piel como marca superficial.

Recorrido del alma que elevarse quiere de lo terrenal. Acto dramático encarnado en máscaras, piras, piedras, húmeros, sístoles y diástoles, que alimentan la sangre y el pensamiento: nuestra recreación del acto que consideramos vital, la transformación y la búsqueda del sendero iluminado. ¿Cómo ir más allá de la muerte? Reencarnar la materia: construcciones como palabras, como amor, como contemplación aceptando el fin último y saber del silencio: en la memoria quedará la identidad, los símbolos que en otros nos representan.

Contradicción y equilibrio. Especulación y concreción. Resolver día a día la cifra del derrotero elegido, como quien encarna la muerte vívidamente y prosigue. Del ser humano que inicia su búsqueda y en él mismo encuentra la resolución final a veces dado al azar, otras veces imaginando la estela: crearnos y crear el mundo, rezan los Poemas médicos.


(escrito por José Agustín Haya de la Torre)

martes, 22 de septiembre de 2009

Entrevista a José Agustín Haya de la Torre sobre su poemario "Canto de la Herrumbre"


Reproducimos la entrevista del periodista Francisco Izquierdo a José A. Haya de la Torre, publicada en el Diario La Primera sobre su primer poemario Canto de la Herrumbre (Lustra editores, 2006), del día 04/01/2007.


“El suicidio está como una opción plena de libertad”

La muerte, el suicidio, la posibilidad de elegir, son los temas centrales de Canto de la Herrumbre (Lustra editores), reciente entrega de José Agustín Haya de la Torre. Para el autor, el sentido de este poemario gira en torno a un propósito definido: la libertad; ello a partir de señas, que van desde la música hasta viejas deudas con los románticos y simbolistas.

–¿Es este un poemario del suicidio?
–No lo definiría así. Yo creo que es un libro de la condición de vida. En todos los poemas el suicidio aparece como una opción, no desesperada, sino de probar algo nuevo. Algo que implica la trascendencia de estar vivo, y además de poder optar por la condición de ser o no suicida.

–Un aspecto en donde la muerte es un elemento trasgresor...
–Sí. La muerte es un equilibrio que está en todo momento. Es un aliento perentorio de vida, es una posibilidad de libertad que infiere en la variación de los estados evocativos.

–Como también la implicancia del cuerpo...
–Exacto, y ello va por las distintas texturas que sientes en el día. Es el hecho de saber cuan fuera o dentro puedes tener tu cuerpo de sí mismo. Esto como una exploración corporal, que radica en reconocerse en muchos aspectos, como la voz...

–Además de los ojos...
–Más que eso la acción ver. El aspecto visionario que está en Rimbaud: ver hacia adelante, ver hacia adentro. Además de saber cuan humanizante te pudo haber vuelto el mundo. Así, el pensamiento es la visión de poder mejorar algo. Es un ver no sólo físico, sino de ideas. Cuánto puedes aportar. El surgimiento de la utopía, la libertad, el amor. La poesía referida a la propia creación.

–¿Cuánto crees que tiene que ver el contexto dentro de “lo visionario”?
–Mucho. Pero es importante tomar en cuenta la represión perpetua de la sociedad. Y si logras tu libertad eres mal visto. En este caso, la voz del poemario es la de un suicida, porque decide elegir el silencio de morir para poder ejercer su libertad.

–Eso es algo que puede condensarse en un concepto anárquico...
–Tienes razón. Yo no puedo desligarme de la anarquía –que no es el desorden, sino la utopía–, y aquí la concreto. Algo que radica en el hombre por el hombre. Una definición en donde no concibes nada a menos que tú no quieras, en donde rige tu voluntad. Y ahí está lo que prima en el suicida: “si siento algo lo soy”.

–En todo esto, ¿dónde queda el surrealismo?
–No lo sé. Yo no puedo ser surrealista. No tengo condiciones. Si me arriesgo haría algo falso. El surrealismo es la vertiente más hurgada en la poesía por sus distintas texturas, además que representó en su momento el estallido absoluto de todas las artes. Para este libro yo he ido a sus fuentes, al romanticismo francés, al simbolismo inglés. Además de tomar un filtro musical, que va desde el huayno, la música clásica, el rock progresivo, hasta el free jazz.

–¿Cómo ves a la poesía peruana contemporánea?
–Creo que el periodo 80-90 marcó muchas diferencias con lo que está presente ahora, por toda la censura proveniente del terrorismo y Fujimori, que anuló cualquier tipo de voz sólida. En todo caso ahora sí hay mayor exploración y preguntas por plantear. También está internet y muchos proyectos de poesía por hacer.

Dato
José Agustín Haya de la Torre estudió Literatura en la UNMSM. Asimismo, es miembro del comité editorial de Distancia crítica.


(Crédito de la entrevista y fotografía:

Nota de "Nocturno del Alba", poemario de José A. Haya de la Torre


Reproducimos la nota publicada por Diego Alonso Sánchez en el blog La comunicación imposible el 10/03/2009, sobre el poemario Nocturno del Alba de José Agustín Haya de la Torre, poemario que integra la Colección Piedra/Sangre muestra poética del 2000.


Nocturno del Alba, de José Agustín Haya de la Torre, emplea la imagen como necesidad de otro sentido: la sinestésica premura de captar la forma y el color (sobre todo) con el oído, escuchando. Uno empieza la lectura de este libro con la ambición de decodificar su lenguaje y hallar los significantes que develen el valor real de todo lo que se lee.

Pero poco a poco se va abandonando esta ambición interpretativa para poder escuchar lo que dice el libro. He ahí el punto fundamental de este poemario: la percepción de un sonido esencial, intrínsecamente comunicante.

(escrito por Diego Alonso Sánchez B.)


(Crédito de la nota:

"Nocturno del Alba" de José Agustín Haya de la Torre



Nocturno del Alba, último poemario de José Agustín Haya de la Torre, poemario integrante de la Colección Piedra/Sangre muestra poética del 2000 publicada en co-edición por Lustra editores y el CCE.


El ser que aquí yace ha encontrado en el universo trágico reflejo de sí mismo. Con la voz del mundo susurra su más íntimo lamento, que a la vez es el lamento mismo de la Tierra. Sus palabras, entonces, son las quejas mismas de los campos, de los ríos, de las piedras, los propios cantos desgarrados de otros hombres perdidos entre los cerros.

El ser que aquí mora ha logrado perderse en el viento; nombra con un silbido al ave y se vuelve el ave, nombra la luna y el fuego, y de repente se eleva hasta el infinito o se enciende ante nuestros ojos. Sabe que la tierra desollada y su propia vida extraviada comparten a los mismos responsables, la única especie culpable. Por desgracia, él es uno de ellos; pero a la vez se ha transformado en algo totalmente distinto.

El ser que aquí fenece ha hallado la respuesta: la eterna paradoja: en él viven la vida y la muerte. Ya lo ha entendido bien, y así lo acepta sin reparos. Pero ese hallazgo también le ha significado encontrar una manera de resurgir... abandonando para siempre su antigua voz, para dar libertad al nacimiento de un nuevo lenguaje: el canto enmudecido del planeta. La última palabra debe ser siempre del silencio.

(escrito por Miguel Ángel Sanz Chung)

lunes, 21 de septiembre de 2009

Nota sobre "Canto de la Herrumbre", escrita por Pedro Granados


Reproducimos aquí la nota que sobre el poemario Canto de la Herrumbre de José Agustín Haya de la Torre, publicara Pedro Granados en el blog de Pedro Granados, el día 29/06/2007.


Canto de la Herrumbre de José Agustín Haya de la Torre (Lima: Lustra editores, 2006)

Nos ha dejado una muy positiva impresión este primer poemario de José Agustín (Lima, 1981), aquello de su “inquebrantable creencia en la poesía” que es otro modo de declarar su fervor por ella y, sobre todo, sabiendo hacérnoslo compartir. Creemos que éste es el distintivo fundamental de la vocación de alguien que se echa a escribir poesía, muy por encima de hacerlo cara a temas, agendas teóricas o efemérides. Ciertamente, también percibimos el eco de sus lecturas --como es de preveer en un graduado de literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos--, pero éstas se hallan siempre al servicio de aquella pasión primigenia; jamás pretenden ser onanista vitrina de saberes y, algo más importante, el yo poético rechaza mostrarse de antemano como un sujeto listo ante el lector: el contrato que establecen ambos es más bien de mutua fragilidad y, paradójicamente, sostenida curiosidad ante la existencia.

El reiterado cultivo del oxímoron muerte-vida, que le viene a Haya de la Torre por parte de Vallejo (vía Javier Heraud y César Moro, en este orden), se haya internalizado en la médula de su escritura; no es alusión meramente superficial, menos, giro conformista o melancólico. Aquél es pepa de la alegría que destila todo este poemario; gozo auténtico, aunque no menos reflexivo, quizá a la manera de un Dylan Thomas. De alguien que piensa con los pulmones, con los que se debería también escribir, y a un --singularmente prematuro-- ritmo de su propia respiración:

Alguna vez…

Alguna vez
a la muerte encontré
sentada frente a mí
descorazonada

En ella me reconocí

Siempre hemos sido
los mismos
Siempre
los que del fuego hemos cuidado

Ve y ama
terminó diciéndome

Y me eché a morir
Amándola



(Crédito de la nota: http://blog.pucp.edu.pe/item/11199)
(Crédito de la fotografía:

"Canto de la Herrumbre" de José Agustín Haya de la Torre


Título: Canto de la Herrumbre.
Género: Poesía.
Autor: José Agustín Haya de la Torre.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 19.5 cms. x 16.9 cms.
Precio: S/. 20.00
Año: 2006
Número de paginas: 40
ISBN: 9789972257070


El poemario Canto de la Herrumbre, de José Agustín Haya de la Torre, es un canto callado, debido a la herrumbre que sella nuestras gargantas, es el resultado de un trabajo constante y honesto de parte del poeta frente a la poesía. Un trabajo arduo que copó los primeros años de producción literaria del autor, de quien poco supimos antes de la publicación del presente libro en el año 2006, tras los múltiples recitales, encuentros y publicaciones en los que participó a comienzos del año 2000. Sin embargo, por fortuna José A. Haya de la Torre decidió volver del silencio, para efectuar la entrega de este poemario breve, pero muy sólido.

Canto de la Herrumbre, contiene poemas cargados de contemplación y una búsqueda de silencio, y mas silencio, como no podría ser de otra manera. Y es así que el autor construye este libro "en clave de muerte", pues es solo después de la llegada de ésta que la voz es liberada de su cuerpo opresor y puede reformularse incluso en las voces de otros para ser transgresiva. Este poemario se escribió para volver al silencio, y para poder tener el tiempo de amar. Los periodos de silencio del poeta, suelen ser los más fecundos en su proceso de aprendizaje, pues es desde el silencio que éste construye todo un universo cargado de vida, música y color; es desde el silencio que el poeta aprende a escuchar y sentir su ritmo interior. Sus latidos. Los poetas se preparan desde el silencio para embestir al mundo, que duda cabe.

El concepto de la herrumbre en relación al viaje que significa hacer un libro, y tan íntimamente ligado éste al tema de la muerte como destino último e infranqueable, y sin embargo, liberador, queremos entenderlo por el lado del viaje que incluso en el distanciamiento del camino (que para muchos otros implicaría el perderse) encuentra su recompensa en la ruta que traza día tras día porque está siempre dispuesto a sorprenderse, ver y deleitarse, y hacernos partícipes siempre in sito, nunca virtualmente, de aquello que otros no ven ni pueden sentir, porque deciden llamar a una agencia y convertirse en "turistas" intelectuales, en algunos casos. En contraposición a esto, el presente poemario tiene ese sabor añejo de lo real y vívido, solo apreciable en aquellas cosas que realmente importan porque fueron forjadas por el tiempo, la alineación de las grandes figuras celestes y el Amor, y su siempre manifiesto deseo de trascendencia. Este es pues, el designio de Canto de la Herrumbre.
 

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