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jueves, 24 de septiembre de 2009

Nota sobre "Breviario de Santa Inés" de Arturo Corcuera


Reproducimos la nota sobre la antología de poemas "Breviario de Santa Inés" del reconocido poeta peruano Arturo Corcuera (Lustra editores, 2009), publicada en el Diario "La República" el día 05/08/2009.


Breviario poético de Corcuera

Hoy presentan en la feria del libro. Selección de poemas escritos en Santa Inés, Chaclacayo.

Esta noche, en una de las últimas actividades de la Feria del Libro, el poeta Arturo Corcuera presenta una antología de sus poemas. Con el título Breviario de Santa Inés, el reconocido Corcuera ha reunido un ramillete de poemas que le son caros, por su escritura y seguro también por los motivos que lo indujeron a escribirlos. “Se trata –dice el poeta– de una antología mínima sólo de los poemas escritos en Santa Inés, esa zona aldeana y campestre de Chaclacayo que todavía no se ha dañado con la construcción de casas de cemento y en serie”.

La selección reúne textos de los libros Noé delirante, Puerto de la memoria, A bordo del Arca y Baladas de la piedra, del amor y de la muerte (aún inédito). Edita Lustra editores. Santa Inés queda muy cerca de Los Ángeles, donde vivieron Sologuren, Arguedas, César Calvo y Luis Alberto Ratto, entre otros poetas y escritores.


(Crédito de la nota:

Nota sobre "Diario de navegación" de Diego Lazarte


Reproducimos una nota publicada en el blog "Manchas solares", sobre el poemario "Diario de navegación" de Diego Lazarte.


10.- Diario de navegación. CCEspaña - Lustra editores

Es en su último libro, Diario de navegación, donde puede comprobarse la coherencia de la apuesta de Lazarte, que es en realidad un tránsito desde un clasicismo mágico hacia una búsqueda interior que desemboca en una opción eminentemente confesional (un tránsito que, como veremos luego, siguen con variantes pero con el mismo fin varios de sus compañeros de generación).

Diario de navegación es una crónica poética del puerto de El Callao, pero un Callao de la memoria, casi de leyenda, el destino de un viaje que el yo poético narra desde la primera noche de travesía. De ahí esa voz se confunde con otras que lamentan las penurias de la vida en alta mar hasta el arribo a los muelles, para perderse juntas luego por las playas, las típicas tabernas de mala muerte (cuya música proporciona varios de los epígrafes del libro, como canciones del Gran Combo, Lucho Gatica o Héctor Lavoe) y quintas ruinosas donde el periplo finaliza en medio de "un pasadizo que se cerraba como una garganta".

La influencia más evidente es sin duda la del primer Hinostroza, del que Lazarte se sirve para afinar su relato, pletórico de mitos y exotismos que enriquecen las diferentes estancias donde su itinerario lo conduce. Debo decir, eso sí, que la confianza en el dominio de estos recursos lo hace caer de vez en cuando en un facilismo que se traduce en poemas dominados por una salmodia hueca y estridente (pienso en el poema "Sobre Tarsis y Ofir", que lamentablemente reaviva la retórica artificiosa de "La clavícula de Salomón"), pero esta observación es mínima frente a los progresos conseguidos por Lazarte, quien ha salido airoso de la difícil prueba que es escribir por primera vez un libro de amplia envergadura.

(escrito por José Carlos Yrigoyen)


(Crédito de la nota y fotografía:

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Nota de "Postpop" en Web "deperu.com"


Reproducimos una nota que sobre el último poemario de Luisa Fernanda Lindo, publicó la página web "deperu.com" el día 11/07/2009.


POSTPOP DE LUISA FERNANDA LINDO
El próximo 15 de julio la escritora peruana Luisa Fernanda Lindo llega a Buenos Aires para presentar su segundo libro POSTPOP en Ultra Bar.

POSTPOP
es un libro-objeto de poesía en prosa que trata sobre los rezagos de la violencia política en el Perú en los ochentas y noventas. Editado por Lustra editores (Perú) y trabajado desde lo conceptual, el libro de original formato, presenta un CD que incluye nueve temas musicales -creados y producidos por Juanjo Salazar y Sushi Punk- basados en los poemas que componen el libro.
En la presentación participarán, además de la autora, el periodista y crítico de rock Gustavo Álvarez Nuñez (GAN), el Editor de Lustra editores Víctor Ruiz, y la banda de pop Posavasos.


(Crédito de la nota:

Nota sobre "Memorial de Casa Grande", de Rodolfo Hinostroza por Fernando de Diego


Reproducimos aquí la nota que sobre el poemario Memorial de Casa Grande de Rodolfo Hinostroza, efectuó el reconocido Fernando de Diego, publicada en la página web "Poesía-sexo-marihuana" el año 2006.


Memorial de Casa Grande (2005) de Rodolfo Hinostroza

Memorial de Casa Grande (2005), último poemario de Rodolfo Hinostroza después de unos años de silencio poético, nos invita a la reflexión sobre la identidad peruana. La voz lírica, homónima del autor, se sumerge en el árbol genealógico de la familia Hinostroza para ir exponiendo, desde el primer poema “Los tíos de Huaraz”, el recorrido de una familia que anclada en sus orígenes en el fundo de Huaraz y “constructores de la legendaria ruta a Quincemil”, se desperdiga por la amplia mesocracia burguesa de la ciudad de Lima: “Tomaron casa pues en La Victoria/ Que era el nuevo distrito mesocrático/ De tiempos de Leguía...”. El Memorial se compone de dos grandes movimientos en los que se expone sucesivamente, a forma de crónica, la vida de la familia y la del propio autor. El poema final “Con el sol en los órganos” sirve de anclaje con la realidad inmediata y constituye una reflexión sobre el presente y el futuro de la voz poética.

Desde “Los tíos de Huaraz”, el poema más extenso del libro, y “Las bodas de la tía Luchita”, se nos expone no sólo el recuento de los avatares de la familia Hinostroza sino que en filigrana van inscribiéndose en el discurso los recuerdos y alusiones de la voz poética, que creo se puede identificar sin temor a equivocarnos con la del propio autor. En “Los tíos de Huaraz” se rememora la perdida Edad de Oro en el fundo familiar, se recuerda el contexto cultural que rodeaba aquel mundo desaparecido mediante la enumeración de la música que escuchaban. El problema de la migración se plantea como una pérdida sucesiva de la identidad. Lima representa no sólo la pérdida de poder económico sino al mismo tiempo la aparición de otros fenómenos producto del medio urbano. Quizás sea la música evocada la que nos muestre esta evolución. Del Bel Canto de Huaraz se pasa al bolero de María Grever, y la incidencia de la música cubana, con Celia Cruz como representante principal. La violencia de género también se menciona aunque brevemente en relación con la vida de su tía Berta. Pero acaso lo más interesante de esta parte final del primer poema sea la rememoración de una Lima, acaso perdida, centrada en torno al barrio de Barranco. El discurso de Hinostroza en este poema adquiere carácter épico dejando de lado las características esenciales de su poesía anterior. El desencanto y el compromiso político presentes en Consejero del lobo, dejan su lugar a una introspección en la que el yo lírico se oculta tras la tercera persona del cronista de Memorial. Las prédicas pacifista y libertaria de las que nos hablaba J.A. Mazzotti¹ al estudiar Consejero se han desplazado a un diálogo con un pasado asumido en el que los registros coloquiales describen prácticas culturales y ritos sociales de una familia venida a menos en la Lima de la década de los 40.

En “Las bodas de tía Luchita”, segundo poema de Memorial, encontramos el origen de la pasión de Hinostroza por la gastronomía. Las referencias a la pintura prerrafaelita para describirla se acompañan de la descripción del origen multicultural de la cocina peruana como marca de identidad nacional. El papel de la mujer en dicha sociedad se define irónicamente por la “venta” de Luchita a cambio del pago de las deudas paternas. Hinostroza recurre al corrido mexicano para describir al macho encarnado por su tío Augusto. En este poemas también encontramos referencia a otro personaje teatral de su propia obra, el Hermano Iván de Cuadrando el círculo, obra inédita del autor. De forma indirecta y mediante la intertextualización de su propia obra, procedimiento caro a Hinostroza, la astrología se inserta como elemento menor en el poemario, tema ya desarrollado fundamentalmente en Contra Natura.

En los dos poemas que le siguen: “Los hijos de Clausen” y “Los huesos de mi padre”, el poeta focaliza el objeto de su discurso en su entorno más cercano. El paraíso perdido de Huaraz se remplaza, en el primero de ellos, por el inalcanzable de los Estados Unidos de América. De la Casa Grande hemos pasado a la Casa Chica. El poeta desvela sin ningún pudor la historia de la familia de su madre y del matrimonio de sus padres. El mundo referencial que se intertextualiza en este poema es deudor del mundo cinematográfico. Hinostroza expone el otro lado de la medalla de la estructura social peruana, la historia de lo “otro”, de los “otros”, de los miembros de las “casas chicas”, representada por todas las familias cuyo origen hay que buscarlo fuera del linaje bendito por la Iglesia o el Estado. “Los huesos de mi padre”, poema que por primera vez aparece con un epígrafe de Javier Heraud², es un homenaje a la figura paterna, de la que ya nos habló en los poemas anteriores, a su vida y a su obra poética. Las referencias literarias a Jorge Manrique presentes en el poema sirven de entramado al dolor ya anunciado en los versos de Heraud, la temática de la fugacidad de la vida y del anonimato del poeta sin éxito completan el poema. El poemario concluye con una reflexión sobre la muerte y una elegía a la vida marcada por los últimos versos y la imagen del sol como compañero de la experiencia de lo vivido.

A modo de conclusión, podemos señalar que la palabra del lenguaje poético de Hinostroza abandona en este poemario “la honda y compleja oscuridad [...] su entraña visionaria y onírica” de la que nos hablaba González Vigil³, para exponer en forma de memorial sus recuerdos y vivencias. Se abandona el lenguaje poético cargado de metáforas y referencias a los clásicos ingleses y de lengua castellana, su afecto por la astrología y la cita erudita, sus reflexiones sobre el ajedrez para recurrir a un lenguaje descarnado de figuras retóricas pero cargado de referentes de la cultura popular, que fluye a lo largo de sus versos y describe su historia familiar que nos recuerdan los últimos versos de “Nudo borromeo”:

“Y en un delirio de provisiones y de ropa limpia
Olorosa a lavanda
Viajas en tus palabras
Y tus palabras viajan.”

¹José Antonio Mazzotti y Miguel Ángel Zapata. El bosque de los huesos. Antología de la nueva poesía peruana 1963-1993. México: El Tucán de Virginia, 1995.
²Este poema apareció con anterioridad (sin el mencionado epígrafe) en la revista Quehacer 114 (Lima: julio-agosto 1998: 90-93), y en el volumen Yacana. Antología poética. 51 poetas (Lima: Librería Internacional del Perú, agosto 2005, pp. 93-96).
³González Vigil, Ricardo. “Presentación”. Consejero del lobo de Rodolfo Hinostroza. Lima: Tixi Producciones, 2003.


(Crédito de la nota: Fernando de Diego Pérez.
(Crédito de la fotografía:

Entrevista a Rodolfo Hinostroza sobre el poemario "Memorial de Casa Grande"


Reproducimos la entrevista que hiciera Paolo de Lima a Rodolfo Hinostroza sobre el poemario Memorial de Casa Grande, publicada en la página web de "Agenciaperu.com".


Rodolfo Hinostroza: "Nos estábamos olvidando que la poesía es emoción, y estos poemas nos lo recuerdan".

Rodolfo Hinostroza (Huaraz, 1941) es considerado uno de los mejores poetas hispanoamericanos de la generación del 60. Ahí están sus fundamentales obras Consejero del Lobo (1965), Contranatura (1971), Poemas Reunidos (1986). En 1987 ganó el premio internacional de cuento “Juan Rulfo”, otorgado en París por Radio Francesa Internacional con el relato “El Benefactor”. La siguiente entrevista gira en torno a Memorial de Casa Grande, tercer poemario suyo después de 34 años y que acaba de publicar Lustra editores.

Una primera pregunta de corte estrictamente técnico, literario. ¿Cómo así es poesía esta escritura de versos narrativos?

Es poesía porque transmite emoción, pensamiento y ritmo, con unas imágenes visuales aquí y allá, y un manejo dramatúrgico de la acción, los personajes, los decorados, los clímax y anticlímax, la secuencia verbal. No es la primera vez que empleo el verso dramático, lo he hecho ya en mi teatro, tanto en Apocalipsis de una Noche de Verano como en Waman Poma que acabo de publicar en México. Yo no llamaría narrativos a mis poemas, sino más bien dramáticos porque están sustentados en una emoción capaz de hacerte estallar en lágrimas, como suele ocurrir con “Los Huesos de mi Padre”. Nos estábamos olvidando que la poesía es emoción, y estos poemas nos lo recuerdan.

En un ensayo que escribí en 1999 en relación a la recepción crítica a tu poesía, terminaba señalando que “los múltiples niveles de significación [de tu obra poética] la diferencian nítidamente del didactismo politizante de buena parte de la poesía de otros autores, así como del registro eminentemente coloquialista que ha sufrido, junto con el general distanciamiento respecto de los paradigmas de la modernidad, su propio deterioro”. Y ahora, mira tú, nos presentas, después de 34 años, este poemario eminentemente narrativo y coloquial. ¿Por qué?
Porque no es ni narrativo ni coloquial, es dramático. Cada poema se monta un poquito sobre el otro, se traslapa un poco sobre el otro, como esa sintaxis de Tarantino en Pulp Fiction por ejemplo, y la pareja de mis padres es vista en varias diferentes perspectivas, juntos y separados, antes y después. Es un modo diríamos caleidoscópico de contar una historia de familia que termina en el Cielo, e involucra una reflexión sobre la muerte, que se hace más patente a medida que el poemario avanza, para terminar sobre una elegía a la muerte de mi padre, y una reflexión metafísica sobre la muerte a partir de un genoma moche.

La expresión de los temas que tienen que ver con tus antecesores familiares se da de una manera descarnada. Sin embargo, se podría decir que no hay atisbos de enfado o rencor (salvo contra algunos parientes muy puntuales). Más bien, los remates de los poemas suelen darse desde un presente feliz, por así decirlo. En “Los tíos de Huaraz” acabas mencionando el último vestigio de Casa Grande, un vitral del comedor ahora en manos de tus primos Vega Rizo-Patrón en su hostal cercano a unos baños termales a la salida de Huaraz. Dices: “Este verano a ver si la visito / Con Ingrid y mis hijos”. En “Los huesos de mi padre” terminas hablando del “amor desgraciado” de tus padres que, como señalas en el verso final, “sin embargo dio maravillosos frutos” refiriéndote a ti y a tu hermana Gloria. Los verso finales del libro son extraordinarios y van en esta misma línea: “Y me paseo con el sol al hombro / En virtud de los hechos conocidos”. ¿Podrías comentar esto?
Siempre he tratado a los primeros y a los últimos versos de mis poemas, como si fueran el aperitivo y el café, y he tratado de que sean perfectos, sobre todo los últimos, porque los primeros te los dicta Apolo en un arranque de inspiración de esos que no te los creen ni tus admiradores más cercanos. Y al primer verso no se le mira el diente, porque es el que te abre la puerta del poema.

En el poema más antiguo del conjunto, “Los huesos de mi padre”, el único publicado con anterioridad (en 1998 en la revista Quehacer), ya se da el tono que finalmente adoptó el libro. Por esos mismos años habías publicado también el poema “Con una camioneta llena de chicos soñolientos” (en el primer número de la revista Hipocampo de oro, de noviembre de 1997), donde el tono es el mismo. Otro aspecto en este poema en relación con Memorial es lo que te señalaba en la pregunta anterior: la felicidad que “roza con sus alas” a ti y a tu familia de regreso a casa una tarde de domingo. En este poema concluyes dando cuenta de cómo tus hijos “crecen implacablemente [/] con huellas de divinidad en las narices” con lo cual tu vida “se llena de sentido”. ¿Estás de acuerdo?
Sí, claro, el tono ya estaba dado y faltaba usarlo un poco más, darle más desenvoltura. Si te fijas bien en la pieza que acabo de publicar, Waman Poma, el mismo tono está también allí, porque es escrita en verso, y es lo que antecede apenas de un par de años a los poemas de Casa Grande.

Unos versos de Memorial dicen: “Los Hinostroza de Huaraz nos hemos pues fundido / En el ancho río de la Clase Media / Que nos abrió los brazos generosamente, / Como a todos los desamparados de este mundo, / Los que vienen de abajo y los que caen de arriba”. En relación con la clase media, ya en 1989 en una entrevista que te hiciera Cesáreo Martínez para La República expresabas lo siguiente: “Aunque parezca mentira, vemos que a partir de mayo del 68 y todos los años posteriores, la clase media es la que plantea alternativas de poder no sólo en el Perú sino en el mundo [...] Creo que al mundo contemporáneo le conviene que domine la clase media”. Aunque tu posición es clara, ¿puedes desarrollar este tema?
También lo dije en “El Muro de Berlín” y es la lejana referencia ideológica que enmarca este cuento y desliza esa misma pregunta subliminal: ¿Quién derribó el Muro de Berlín? Fuenteovejuna señor. ¿Y quién es Fuenteovejuna? La Clase Media pues, la clase inexistente, negada por Marx y Lenin, reclutada por Stalin, y nomenclaturizada por Malenkhov y Jhrushev, que terminó royendo el Imperio Soviético desde sus bases, y derribó el Muro de Berlín. Y yo creo que si una clase social es tan poderosa como para derribar al Imperio comunista, no tardará en hacer lo propio con el Imperio capitalista, para fundar una sociedad regida por la Clase Media, que de todos modos es ya mayoritaria en el mundo.

En su reseña al libro, Ricardo González Vigil señala en relación al poema final “Con el sol en los órganos” que la naturaleza es “vista desde un ángulo distinto al contestatario [poemario] Contra Natura : Un Con-y-según-Natura”. ¿Qué opinas de esta lectura?
No, discrepo con esa interpretación, porque una reconciliación con sus raíces, explícita en el libro, no significa ir a un ordenamiento conservador. Además ese poema habla, como todos los de este grupo, de la muerte en diversos enfoques, lo que constituye uno de los epicentros del poemario.

En este mismo poema (“una reflexión sobre la muerte y una elegía a la vida”, como señala Fernando de Diego en la presentación) expresas lo siguiente: “Por eso es que se guarda el polvo en cementerios / Como una colección de frascos de botica / Por eso no me cremen cuando muera / No sea que me traigan un día de regreso / Estos humanos locos”. ¿Qué hay de este tema?
Es la resurrección científica, huxeliana, que sin duda nos acecha en algún laboratorio con todo este asunto del genoma humano. Estos humanos locos debía estar en brasileño…

En relación a la filosofía del libro, quiero mencionarte unos versos. En “Los tíos de Huaraz” dices: “Pero siempre nacen más de los que mueren / Y es ésta la estrategia de la vida / Que será siempre mas grande que la muerte / Aunque sólo sea porque corre más rápido”. Y en el poema “Con el sol en los órganos” expresas algo parecido: “La vida es siempre más: sus estrategias / Son más inteligentes que la muerte / Que sólo sabe hacer de diferencias polvo / Indistinguible”. Esa “toma de posición y concepción del mundo” que significa volver a la Casa Grande , como señala Víctor Ruiz Velazco en el epílogo, y que tiene que ver con “una decisión tomada por un valor ético fundamental en la aceptación y regocijo de la propia identidad”, como escribe el propio Ruiz, ¿se amplía a la propia vida en sí? ¿Cuál ha sido el trayecto que dio como resultado esta filosofía?
Bueno esta filosofía me parece sencilla y concluyente si te pones a pensar que después de todas las gigantescas guerras, pestes, hambrunas y catástrofes que han asolado a la humanidad, hemos llegado a la cifra record de 6 mil millones de seres humanos. Y seguimos creciendo.

Una pregunta final. Hay un poema tuyo que publicaste en la revista “Juego de hojas” de México y cuyo lenguaje estaría entre el de Consejero del lobo y el de Contra Natura . ¿Puedes hablar un poco de este texto?
Si mal no recuerdo ese poema, “El que regresa”, lo escribí en La Habana a fines de 1963, cuando me aprestaba a regresar al Perú al cabo de casi 2 años de ausencia, y me preguntaba cosas. Manuel Mejía Valera, un amigo de Gonzalo Rose, me lo pidió a mi paso por México, para esa revista “Juego de Hojas” que luego apareció. Nunca le he dado mucha importancia a este poema, y creo que por eso lo he excluido de mis antologías, como lo hice con otro que se llama “Rito de Purificación” que salió en Los Nuevos.

¿Quisieras añadir algo en particular?
Por ahí ha estado corriendo la especie de que los poemas de Casa Grande los tenía escritos de antes de Consejero del Lobo, lo cual es una barbaridad, porque hace 34 años no se hablaba de ADN o de Genoma Humano. Los he escrito en el mes de octubre, en cosa de dos semanas y lo he publicado apenas un mes y pico después.

Y para terminar, algo que no deja de irritarme es que un cierto Marco Aurelio Denegri, que se dice sexólogo y tiene un programa en la TV peruana, se permite decir que en mi libro no hay poesía y que sólo podría interesar a mi familia. Si a un crítico literario no le gusta mi libro, vaya y pase. Pero un paramédico no tiene por qué opinar de poesía: si su ejemplo prospera, pronto los urólogos, los ginecólogos, los estomatólogos, los peluqueros y las manicuras van a venir a decirnos lo que es poesía y lo que no es poesía. ¿Qué sabe el burro de alfajores? ¿En qué se mete ese maquisapa, que no sabe distinguir un poema de una coliflor? Zapatero, a tus zapatos.


(Crédito de la nota y fotografía:

Nota sobre "Poemas médicos" de Bruno Polack


Reproducimos la nota que sobre el poemario "Poemas médicos" de Bruno Polack, publicó Diego Alonso Sánchez en el blog "La comunicación imposible", el día 21/03/2009.


Poemas médicos

Bruno Pólack, alumbrado por un halo epigrámico, ha conseguido con Poemas Médicos ensayar auspicios olímpicos en sus versos. A base de un lenguaje intrincadamente “helenístico”, el bate compendia un sinfín de referencias (tanto a lugares como a personajes) de la antigüedad grecolatina, convirtiendo a este libro en un delicado bocado de lírica mediterránea.

Ojo, aunque el libro propone una ardua tarea de comprensión y entendimiento, el conjunto guarda un secreto gusto por el augurio y obliga al lector a consultar sus poemas como si fueran oráculos que prometen respuestas a múltiples enigmas. En esta predisposición poética encontramos a Asclepio (¿será un guiño metatextual al Dios griego de la medicina?), un personaje recurrente y misterioso que escribe y actúa sobre la historia, como si fuera un cayado en una orilla fangosa.

(escrito por Diego Alonso Sánchez B.)


(Crédito de la nota:

Nota sobre Rodolfo Hinostroza por su tercer poemario "Memorial de Casa Grande"


Reproducimos la nota que efectuó el periodista Javier Ágreda sobre el poeta peruano Rodolfo Hinostroza, publicada en el Diario "La República" el día 14/01/2006.

Memorial de Casa Grande

Más de 30 años después de la publicación de su último poemario -Contra natura (1971)-Rodolfo Hinostroza nos entrega en Memorial de Casa Grande (Lustra editores, 2005) un conjunto de cinco poemas que narran la historia de las más recientes generaciones de su familia. La de sus ancashinos tíos-abuelos paternos en "Los tíos de Huaraz" y "Las bodas de la tía Luchita"; la de sus abuelos maternos y tíos limeños en "Los hijos de Clausen"; y la de su padre en "Los huesos de mi padre". Por último, el escritor reflexiona acerca de su propia existencia ("viviendo tantas vidas como ancestros") y muerte en el poema "Con el sol en los órganos".

Si bien la obra de Hinostroza, como casi toda la poesía de la generación del 60, se ha caracterizado por incluir elementos narrativos, esta vez estos elementos se vuelven dominantes, dejando fuera las alusiones intertextuales y las reflexiones metaliterarias de la poesía hinostroziana. Además, se abandona todo tipo de retórica y métrica por un lenguaje oral y coloquial: "Mi madre Gloria era / la chica linda del Callejón del Buque / de bajoelpuente, en el jirón Trujillo, manyas primo". El resultado remite a esa tradición de poesía en español que va desde los romances hasta los corridos mexicanos, recreados en uno de estos poemas: "Loco de rabia asesina / el tal chileno culeo / se enfrentó con su entenao...".

Fue el crítico español Fernando de Diego quien motivó a Hinostroza -al pedirle algunas páginas sobre el pasado de su familia- a escribir estos poemas. De Diego destaca, en el prólogo, el valor testimonial de este Memorial que recorre el siglo XX peruano a partir de los avatares de dos familias de diferente origen pero de la misma clase media. Las crisis económicas, la migración, el retrato de la Lima "que se fue", las injusticias raciales y de género, aparecen en estas páginas ligadas a ciertos aspectos de la cultura popular. De ahí las diferentes menciones fílmicas, culinarias y musicales: "Celia Cruz la cubana / con la Sonora Matancera desde luego / que venía para el carnaval de Barranco...".

Por supuesto, los seguidores de la poesía de Hinostroza se preguntarán si ese valor testimonial justifica la renuncia al complejo y rico universo de Consejero del lobo (1965) y Contra natura; a esa poesía desarrollada a partir de la provechosa lectura de Saint-John Perse, Pound, Eliot y Shakespeare. Demasiadas renuncias solo para incursionar en territorios poéticos bastante transitados, pues en el Perú contamos ya con una serie de testimonios similares, y hasta de una mayor diversidad cultural, que se inician con la obra fundadora de Leoncio Bueno (Trujillo, 1921) y abarcan hasta libros de autores de promociones recientes como Casa de familia (1995) de Selenco Vega.

Cosas del lenguaje
"Antes mi poesía era acusada de hermética, difícil, bastante barroca..." ha dicho el poeta en entrevista reciente, "...entonces me he propuesto simplificarla. He hecho una cosa más sencilla, con un lenguaje corriente". A pesar de este propósito, su entusiasmo por el lenguaje "corriente" no parece ser mayor que su vocación barroca, y en "Con el sol en los órganos", el poema final del libro, el verso endecasílabo, el más prestigioso de la literatura en español, se vuele dominante. Y con él comienzan a sentirse ciertas resonancias gongorinas: "El mar al borde de la carretera / con su lonja de sol que reverbera...".

Perfil
Nacimiento. Lima, 1941. Poemarios. Consejero del lobo (1965), Contra natura (1971), Poemas reunidos (1986). Narrativa y teatro. Aprendizaje de la limpieza (1978), Fata Morgana (1994), Apocalipsis de una noche de verano (1986), Cuentos de extremo occidente (2002).


(Crédito de la nota:
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Entrevista a Alberto Valdivia Baselli en revista "Agulha"


Reproducimos la entrevista que se efectuó a Alberto Valdivia Baselli, publicada en la página web de la revista "Agulha".


Alberto Valdivia

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?
Además de la locura mística de escribir poesía, y de saberme leído casi exclusivamente por otros poetas, me acerco a los autores exploradores de sus estructuras y de sus planteamientos estéticos. Me encuentro cercano, por un lado, a aquellos que pretenden (no siempre con éxito) reinventar su escritura y su propuesta en cada entrega (Jorge Eduardo Eielson, Pablo Guevara, Sebastián Salazar Bondy, a los vanguardistas latinoamericanos [Vallejo, Huidobro, Girondo, Neruda, Oquendo de Amat, Peralta], Carlos Germán Belli, J. Emilio Pacheco, Octavio Paz, Borges, etc.). Además, mi exploración especial del lenguaje "neobarroco" (como lo han llamado algunos críticos), en las primeras dos entregas de mi poesía, tiene cercanías con Lezama Lima, con la profundidad metafísica de los surrealistas latinoamericanos, como Moro, Villaurrutia y, sobre todo, Westphalen; con Sologuren, con Juarroz, en la exploración linealmente profunda; con el chileno Anguita y el mexicano Gorostiza, en su investigación feísta y decadente (el primero) y metafísica del instante y de lo eterno (el segundo). En las exploraciones semióticas del lenguaje, Mirko Lauer, Montalbetti, Frisancho, Xavier Echarri. Me remito a la muerte y a la confrontación con ella en Blanca Varela y Pizarnik. La obsesión por la estructura del libro-poema se la debo a García Lorca, a Zurita, a Guevara, Hinostroza, Ojeda, Ramírez Ruiz, Verástegui, Tulio Mora, Gonzalo Portals, entre muchos otros. En otros proyectos, aún no publicados, no puedo evitar mencionar la regencia de Aleixandre, en el trato del erotismo, y de Salinas, de Hierro, Siles y Sabines. Además, mis búsquedas de crítica social y del mundo cotidiano (en otros proyectos aún no publicados) y utopías humanas están en Nogueras, Heberto Padilla, Heraud, Calvo, los poetas de Hora Zero y Noble Katerba (Barbieri y Roxana Crisólogo) peruanos, Rafael Espinosa y José Carlos Yrigoyen (contemporáneos míos).

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?
La exploración del individuo, del hombre solo que avanza a pesar del ámbito social y existencial corrosivo, a pesar de la sordera generalizada y de la parálisis social frente a discursos reflexivos. El análisis del lenguaje poético, del ejercicio del poeta, de la recepción de la poesía frente al receptor y sus respectivos lugares en la comunicación, y el profundo análisis del hombre que supuso las "generaciones" del 50, 60 y 70, deberían ser conocidas a plenitud por el mundo y no como se ha venido viendo, desde la perspectiva de autores autónomos, individuales. El discurso se genera de manera individual, pero no se consolida en esa individualidad; requiere del diálogo interpoético para producir la tridimensionalidad que permite insertarse en una tradición y elevar el prisma de un momento histórico, estético y cultural al mundo (y a su propia sociedad).

La exploración de las mujeres poetas desde mediados de los 70 hasta los 90, es un planteamiento múltiple (estético, temático y discursivo) que se ha querido encerrar en el discurso de género y, por ende, en lo político de ese discurso (ver mis tesis sobre el particular en "Sombras de vidrio" y "Las aristas del género: discursos de género y poesía en la mujer peruana contemporánea y finisecular (1989-2004)" http://ajosyzafiros.perucultural.org.pe/06crea1.htm).
Las mujeres poetas se han insertado en el devenir discursivo poético sobre todo con la profundización de temáticas ya trabajadas por los hombres (porque universales, no porque "masculinas") y le han provisto de una perspectiva vital y unos giros estéticos inusitados. El aporte de la larga lista de poetas mujeres (no solo de las más conocidas) que desarrollaron su poética en la zona temporal ya indicada es interesantísima y muy valiosa para ampliar la perspectiva del discurso poético latinoamericano (muy lejos del intimismo reduccionista o del erotismo galopante, referencias excluyentes con las que se les ha etiquetado sistemáticamente).

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?
Hay un gran problema en la circulación del conocimiento hispanoamericano. Y no solo es un problema del libro (y de los productos culturales) en el mercado, que ya es grave, sino de actitud de "consumo", de interés del receptor latinoamericano. El lector de Latinoamérica sigue, pensando desde el imaginario postcolonial, construyendo jerarquías de pensamiento entre Europa/Estados Unidos e Hispanoamérica, cuando el pensamiento no es jerarquizable, el discurso solo es analizable y discutible (se interactúa con él y se construye juicios de valor frente a su estructura de pensamiento, etc.; pero no es jerarquizable per se; no se construye una axiología frente a dos discursos por su origen: es como si protestáramos por un premio Nobel surgido en Santa Lucía antes de leer a Walcott.

Esta actitud tiene un sustrato básico en los discursos hegemónicos que se desarrollan en nuestras sociedades (por ello, también, se vende más lo que viene publicado en España que lo que viene publicado en Venezuela o Chile, por ejemplo, en el Perú) y que se enfatizan en los medios de comunicación masiva y en los centros de educación (de todos los niveles). Mientras estas estructuras discursivas (y sus entes responsables) persistan, la construcción del receptor estético y discursivo seguirá desconectado de su propio mundo.La oferta desmedida (frente a la intrahispanoamericana) de productos culturales sometidos a filtro por las grandes editoriales españolas, hegemónicas en el mercado, evitan que, primero, la poesía, última rueda del coche de los productos culturales ofrecidos por estas editoriales (por razones de mercado, por supuesto) llegue "a la mesa" de lo ofrecido al lector latinoamericano. Éste, si no sale de su país, nunca conocerá a la poesía de sus países vecinos (en el Perú, de Ecuador, Colombia, Brasil, Bolivia, Chile), ni de la narrativa reciente de éstos. Una forma de paliar este problema es sistematizar los encuentros internacionales de poetas en diferentes lugares de Hispanoamérica, pero no es lo único que se debe hacer. En el pensamiento está la clave; la resistencia se produce desde el pensamiento: solo un discurso puede combatir otro discurso (o hacerse mixto con él). Habrá que trabajar muchísimo para fortalecer el discurso inclusivo, heterogéneo y antipostcolonial (habrá que recuperar al arielismo de Rodó, quizá) para que esto ocurra.


(Crédito de la entrevista:
(Crédito de la fotografía:

martes, 22 de septiembre de 2009

Entrevista a José Agustín Haya de la Torre sobre su poemario "Canto de la Herrumbre"


Reproducimos la entrevista del periodista Francisco Izquierdo a José A. Haya de la Torre, publicada en el Diario La Primera sobre su primer poemario Canto de la Herrumbre (Lustra editores, 2006), del día 04/01/2007.


“El suicidio está como una opción plena de libertad”

La muerte, el suicidio, la posibilidad de elegir, son los temas centrales de Canto de la Herrumbre (Lustra editores), reciente entrega de José Agustín Haya de la Torre. Para el autor, el sentido de este poemario gira en torno a un propósito definido: la libertad; ello a partir de señas, que van desde la música hasta viejas deudas con los románticos y simbolistas.

–¿Es este un poemario del suicidio?
–No lo definiría así. Yo creo que es un libro de la condición de vida. En todos los poemas el suicidio aparece como una opción, no desesperada, sino de probar algo nuevo. Algo que implica la trascendencia de estar vivo, y además de poder optar por la condición de ser o no suicida.

–Un aspecto en donde la muerte es un elemento trasgresor...
–Sí. La muerte es un equilibrio que está en todo momento. Es un aliento perentorio de vida, es una posibilidad de libertad que infiere en la variación de los estados evocativos.

–Como también la implicancia del cuerpo...
–Exacto, y ello va por las distintas texturas que sientes en el día. Es el hecho de saber cuan fuera o dentro puedes tener tu cuerpo de sí mismo. Esto como una exploración corporal, que radica en reconocerse en muchos aspectos, como la voz...

–Además de los ojos...
–Más que eso la acción ver. El aspecto visionario que está en Rimbaud: ver hacia adelante, ver hacia adentro. Además de saber cuan humanizante te pudo haber vuelto el mundo. Así, el pensamiento es la visión de poder mejorar algo. Es un ver no sólo físico, sino de ideas. Cuánto puedes aportar. El surgimiento de la utopía, la libertad, el amor. La poesía referida a la propia creación.

–¿Cuánto crees que tiene que ver el contexto dentro de “lo visionario”?
–Mucho. Pero es importante tomar en cuenta la represión perpetua de la sociedad. Y si logras tu libertad eres mal visto. En este caso, la voz del poemario es la de un suicida, porque decide elegir el silencio de morir para poder ejercer su libertad.

–Eso es algo que puede condensarse en un concepto anárquico...
–Tienes razón. Yo no puedo desligarme de la anarquía –que no es el desorden, sino la utopía–, y aquí la concreto. Algo que radica en el hombre por el hombre. Una definición en donde no concibes nada a menos que tú no quieras, en donde rige tu voluntad. Y ahí está lo que prima en el suicida: “si siento algo lo soy”.

–En todo esto, ¿dónde queda el surrealismo?
–No lo sé. Yo no puedo ser surrealista. No tengo condiciones. Si me arriesgo haría algo falso. El surrealismo es la vertiente más hurgada en la poesía por sus distintas texturas, además que representó en su momento el estallido absoluto de todas las artes. Para este libro yo he ido a sus fuentes, al romanticismo francés, al simbolismo inglés. Además de tomar un filtro musical, que va desde el huayno, la música clásica, el rock progresivo, hasta el free jazz.

–¿Cómo ves a la poesía peruana contemporánea?
–Creo que el periodo 80-90 marcó muchas diferencias con lo que está presente ahora, por toda la censura proveniente del terrorismo y Fujimori, que anuló cualquier tipo de voz sólida. En todo caso ahora sí hay mayor exploración y preguntas por plantear. También está internet y muchos proyectos de poesía por hacer.

Dato
José Agustín Haya de la Torre estudió Literatura en la UNMSM. Asimismo, es miembro del comité editorial de Distancia crítica.


(Crédito de la entrevista y fotografía:

Nota de "Nocturno del Alba", poemario de José A. Haya de la Torre


Reproducimos la nota publicada por Diego Alonso Sánchez en el blog La comunicación imposible el 10/03/2009, sobre el poemario Nocturno del Alba de José Agustín Haya de la Torre, poemario que integra la Colección Piedra/Sangre muestra poética del 2000.


Nocturno del Alba, de José Agustín Haya de la Torre, emplea la imagen como necesidad de otro sentido: la sinestésica premura de captar la forma y el color (sobre todo) con el oído, escuchando. Uno empieza la lectura de este libro con la ambición de decodificar su lenguaje y hallar los significantes que develen el valor real de todo lo que se lee.

Pero poco a poco se va abandonando esta ambición interpretativa para poder escuchar lo que dice el libro. He ahí el punto fundamental de este poemario: la percepción de un sonido esencial, intrínsecamente comunicante.

(escrito por Diego Alonso Sánchez B.)


(Crédito de la nota:

lunes, 21 de septiembre de 2009

Entrevista a Bruno Polack publicada en el Diario "Correo"


Reproducimos la entrevista que le hiciera Carlos M. Sotomayor a Bruno Polack sobre el poemario El pequeño y mugroso pólack, publicada el 01/01/2008.


Entrevista a Bruno Polack

Hace algunos años apareció una muestra de su poesía en Tetramerón, un libro que recogía las voces de cuatro poetas jóvenes. Bruno Polack ha saldado la deuda pendiente que tenía con los lectores al publicar El pequeño y mugroso pólack (Lustra editores, 2007), su ópera prima en la que demuestra su buen pulso poético.

¿Cuál fue la génesis de El pequeño y mugroso pólack?
Entre otros temas, la necesidad de detener o hacer algo con las cosas que me fascinan o me dejan sin aliento. Con las cosas que leo sobre todo. Por ejemplo, luego de leer a Villon me invade una sensación tan extraña, tan abyecta, que me deja sólo dos posibilidades, o apuñalar a alguien por la espalda en la sombra de un puente o intentar escribir algo. Claro que por imposibilidad de lo primero termino casi siempre haciendo lo segundo.

En el libro está presente el viaje, sin embargo está también la imposibilidad de salir de uno mismo. “He recorrido / innumerables prados / y no hago más que permanecer siempre, maldita sea, / debajo del umbral”.
Es la imposibilidad de asirse o de aprehender las cosas. Las cosas “reales” digo: las ciudades, las ceremonias, las relaciones. Aunque estés en medio de una estampida en un mercado de Rabat o en medio de la crisis de una relación, siempre permanecer ajeno o llegar tarde a esas decisiones que te incumben directamente. En la mayoría de los casos esto resulta absolutamente frustrante. Por supuesto que siempre queda la vaga esperanza de ser igualmente ajeno al momento de afrontarse a la muerte.

Otra constante es la referencia helénica que aparece en varios poemas...
Por supuesto, el mundo griego, visto bien, es inagotable como arquetipo de lo mágico-irracional. Un mundo lleno de mentiras, de tabús, de traiciones, de tragedias prefijadas incluso antes del nacimiento. Es fascinante. En ningún momento son realmente esos chicos que nos quieren vender con las cosas excesivamente claras en todos los campos de la cultura occidental. De haber sido así, la figura central tendría que haber sido Palámedes. Pero fue extrañamente excluido de las obras homéricas, de las tragedias, de todo, y obviamente no lo pudo asesinar otro que Ulises. Pero es pues este mundo tan rico, ineludible para nosotros, de donde salen, entre otras mentiras: la poesía y la religión.

¿Cómo te ubicas respecto de nuestra tradición poética? ¿Qué poetas son tus referentes?
Creo que aunque quisiera no podría negar la deuda con Pound que he adquirido. Además veo que se ha convertido en “el” poeta para mucha gente de esta generación. Ese es todo un tema. Sin embargo, he intentado leer atentamente también a Jules Laforgue, a Safo, a Martín Adán. También me siento muy cercano al Inferno de Reinaldo Arenas. En cuanto a la tradición poética, no tendría la menor idea de dónde ubicarme. En los extramuros supongo.

¿Cómo ves a los poetas que han aparecido recientemente, compañeros de generación?
Estoy bastante entusiasmado con lo que se pueda hacer en esta generación. Sobre todo porque esta es una generación de ruptura, o debería serlo (Los ochentas y noventas han sido, por decirlo de alguna manera, décadas bastante extrañas). Veo ahora la gestación de proyectos poéticos interesantes. Los que más me interesan son los de Alberto Valdivia, Víctor Ruiz, Jerónimo Pimentel y Cecilia Podestá. Por ahí va la cosa creo.


(Crédito de la entrevista: Diario Correo 01/01/2008)
(Crédito de la fotografía: Pável Ugaz)

Entrevista a Pedro Favaron en "La voz de Montreal"


Reproducimos la entrevista de Alberto Antonio Mendez a Pedro Favaron publicada en la revista La voz de Montreal sobre su poemario Oeste oriental, perteneciente a la colección Piedra/Sangre co-editada por Lustra editores y el CCE, del día 25/02/2009.


Pedro Favaron: escritor peruano en Montreal. Poesía andina toca fibra amazónica por Alberto Antonio Mendez.

Pedro Favaron forma parte de la nueva generación de escritores peruanos. Es un autor joven de 29 años de edad, catorce de los cuales ha dedicado a las letras. Es comunicador social, periodista, investigador, ensayista y poeta. Su último libro titulado: Oeste Oriental es una co-edición del Centro Cultural de España en Lima, Perú, publicado por Lustra editores 2008.

Ha publicado también Caminando sobre el Abismo: Vida y Poesía de César Moro (2003) y Movimiento (2005). De la Universidad de Buenos Aires, Argentina, obtuvo una maestría en Comunicación y Cultura (2006) y de la universidad Peruana de Ciencias Aplicadas una licenciatura de Ciencias de la Comunicación (2002).

Vive en Montreal desde hace seis meses y cursa un doctorado en Estudios Hispánicos de la Universidad de Montreal. Estas fueron sus declaraciones:

¿Cuáles son los temas abordados en la obra Oeste Oriental?
Es un poemario que tiene que ver con la migración que hice del Perú a la Argentina. Son textos escritos en el camino recorrido entre Lima, Buenos Aires y otras ciudades. Estas andanzas las realicé a lo largo de cinco años. El libro lo considero como una colección de poemas sueltos donde hay diversos temas como la vida urbana y rural, la muerte, la política, la rebeldía y al final cierro con los aspectos místicos y el encuentro con el antiguo Perú. Además se produce un cruce entre el castellano y el quechua, incluyo también mi experiencia personal de migrante combinado con los viajes por las montañas andinas y los desiertos costeños.

¿Por qué el título Oeste Oriental?
Durante mi permanencia en Buenos Aires, Argentina, descubrí que el Perú es un país “no occidental” con una sensibilidad andina más cercana al oriente que a occidente.

¿Influencias personales?
Los críticos asocian el poemario al neobarroco. Admiro a César Vallejo, Gamaliel Churata, Martín Adán, César Moro, Juan Ojeda, Adolfo Westphalen y Enrique Verástegui y de los franceses Antonin Artaud y Arthur Rimbaud.


(Crédito de la entrevista: revista La Voz de Montreal, número 1 – año XVIII, 25 de febrero de 2009.)

"Oeste oriental" de Pedro Favaron


Reproducimos una nota publicada en la revista "a voz de Montreal sobre el poemario Oeste oriental de Pedro Favaron, poemario integrante de la Colección Piedra/Sangre muestra poética del 2000, co-editado por Lustra editores y el CCE.


OESTE ORIENTAL. Pedro Favaron. Lustra Editores-Centro Cultural de España (Colección piedra/sangre). Lima, 2008.

El escritor peruano Pedro Favaron (Lima, 1979) con esta tercera de sus obras, desafía en prosa y en verso las formas convencionales del estilo, utilizando la temática quechua y aymara en versos que ofrecen la inequívoca apariencia de traducciones directas de las lenguas andinas. Tanto es así que prescinde de artículos y conjunciones para hilvanar sus versos y seguramente provocará tanta curiosidad como sorpresa en los lectores menos avisados en estos menesteres.

"Muriendo mucho ante ser próximo destruido de anticipo", dice uno de los versos del poema 15, y en verdad, exige en todo su trayecto la relectura para interpretar correctamente el mensaje. Se trata, pues, de una técnica experimental que Favaron intenta para ajustar la relación de los conceptos de las lenguas madre andinas.


(Crédito de la nota: revista La Voz de Montreal, número 4 – año XVIII, 11 de marzo de 2009.)

Entrevista a Víctor Ruiz Velazco sobre el poemario "Délibáb enemigo del viento"


Reproducimos la entrevista a Víctor Ruiz Velazco sobre el poemario Délibáb enemigo del viento, que publicó Carlos M. Sotomayor en el blog Letra Capital el día 18/12/2007*.


ENTREVISTA A VÍCTOR RUIZ VELAZCO

Al igual que en su primer poemario, en Délibáb (Lustra editores, 2007) también está presente la intertextualidad. Sin embargo, en esta segunda entrega Víctor Ruiz Velazco se muestra más seguro de sus propios recursos expresivos y asume mayores riesgos.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Por qué Délibáb?
El libro está presentado como un gran palimpsesto, una sucesión de imágenes, voces y referentes culturales y personalísimos de lo más diversos, no para que sean leídos como una totalidad armónica, como un gran collage, o sea una gran y única imagen que da cuenta del todo, sino más bien a manera de un espejismo donde se trastoca realidad y percepción y donde ni el tiempo ni el espacio bastan o delimitan nada, de ahí la imagen del Délibáb, que es el espejismo húngaro, sea la palabra que condense este sentimiento donde la autoría pasa a ser también parte de esta propuesta. El poema homónimo y el que le dio el tono al libro, toma como alterego al Quijote y la materia árabe, por ende me pareció más apropiado que el nombre del libro fuera Délibáb y no Mirage, Espejismo o Fata morgana, que por cierto ya existía con la novela de Hinostroza. Además el título por sí mismo es poético, el subtítulo Enemigo del viento es un verso de Yeats.

El gran eje temático del libro es el viaje...
Un viaje en el que el desplazamiento físico es mínimo o nulo. Es un recorrido por la historia, mis más caros libros, la vida de mis héroes literarios; y también hacia el encuentro de la amada, que termina con el desarraigo total; es un constante irse, en realidad, un amor presentado en “clave de guerra”, donde todo es evanescente. En Délibáb siempre me estoy yendo, siempre me estoy perdiendo. Todo se presenta como un espejismo al que se ingresa y no se sale nunca. ¿Qué otra cosa si no es la poesía?

Aprendiendo a hablar con las sombras, tu primer poemario, ponía de manifiesto ciertos tributos. ¿Uno de ellos podría ser a Rodolfo Hinostroza?
Sí, eso es cierto, y de hecho traté de que fuera más evidente de lo que la gente piensa, pero parece que no fui del todo claro. Si por mí fuera, hubiera puesto una nota bajo cada poema. Me encanta hablar de los poetas y sobre todo de sus poemas, pero entonces no hubiera escrito un poemario, sino un ensayo sobre la poesía. Aprendiendo a hablar con las sombras es hasta cierto punto un libro de homenajes, una revisión y reescritura de mis autores favoritos y un “demostrar” –y ahí está la vehemencia juvenil– mi proceso de aprendizaje, sobre la marcha, de la palabra y sus posibilidades expresivas. Por esa razón creo que el libro como tal no termina de funcionar del todo como unidad, como estructura, quiero decir, pero considero que poema por poema no se le puede reclamar nada.

¿Cómo definirías Délibáb en relación a tu primer libro?
Creo que era un lugar previsible al que llegaría. No hay nada gratuito, todo es parte de un proceso. Si alguien lee mi primer libro, verá que la aparición de Délibáb era inminente y entenderá mejor además mi propuesta. Estos dos libros, junto a Euforión o La presa y Liebe: la muerte en el otro, conforman la primera etapa de mi obra llamada también Aprendiendo a hablar con las sombras, creo que el título habla por sí solo. Aunque también podría llamarse la etapa de la materia Marianne que es el verdadero y gran personaje que atraviesa los cuatro libros y que increíblemente todos obvian privilegiando a una voz que nunca señala el lugar del cuerpo. Después de eso, tengo algunos proyectos en los que estoy trabajando con gran entusiasmo, pero ya más tranquilo, más reposado, sin las ganas locas de incendiar al mundo que tenía a los 18.

Tú perteneciste quizás a la última generación de discípulos de Wáshington Delgado. Incluso ganaste un premio que lleva su nombre. ¿Qué es lo que más recuerdas de él?
Wáshington es uno de mis maestros y es un honor poder decir que fui amigo suyo también. Creo que era un hombre verdaderamente notable y un poeta excepcional. Recuerdo su pasión por El Quijote, su dicción perfecta, su cigarro, las conversaciones interminables en su casa o las lecturas en La Noche de Lima que organizaba Alessandra Tenorio y donde en una ocasión volvió a encontrarse con Romualdo. Haber tenido la oportunidad, gracias a Lucho y Sonia (hijos de Delgado), de llevar a cabo una antología sobre su obra a propósito de sus ochenta años, ha sido volver a reencontrar a Wáshington también y comprender en su real dimensión, a la luz de cuatro años de su partida, cuan importante y necesario era, aunque es un consuelo saber que su voz siempre estará.

¿Cómo ves a tus compañeros poetas de generación?
Tengo mucha fe en esta generación; de hecho todos nos conocemos desde finales del siglo pasado y ninguno ha renunciado a pesar de las dificultades, eso de por sí ya es un milagro solo posible en un país como el Perú. Creo que las obras de Polack, Tenorio, Haya de la Torre, Huamán, Guillén, Sordómez, Lazarte y Podestá son de las más valiosas, pues no solo han alcanzado una expresión propia, sino que en algunos de estos casos hay una reflexión importante sobre el hecho poético, una propuesta: una Obra. Lo demás sólo el tiempo lo dirá.

*Versión completa de la editada que apareció en el Diario Correo el 18/12/07.


(Crédito de la entrevista:
(Crédito de la fotografía: Eduardo Cavero)

Entrevista a Diego Lazarte por el poemario "Diario de Navegación"


Reproducimos la entrevista a Diego Lazarte publicada en el Diario La Primera el 09/04/2009, respecto a su poemario Diario de navegación (poemario integrante de la Colección Piedra/Sangre muestra de la poesía peruana del 2000).


Diario de navegación (Centro Cultural de España-Lustra editores, Colección Piedra/Sangre) es un libro de poesía publicado por Diego Lazarte que anuncia la voz de un importante poeta. Se trata de una poesía vital y al mismo tiempo, muy bien escrita.

- ¿Por qué en tu poesía persiste el mar?
- Simplemente porque sueño con el mar, el mar es recurrente en mis sueños y mis poemas tienen esa referencia. El puerto es el tema del peligro porque por allí transita la vida, la música, esa es la atmósfera que recoge mi libro. Está presente el tiempo y sobre todos los bares.

- ¿Qué distancia hay entre el sueño y la realidad?
- En este libro confluyen ambos conceptos, se produce una mezcla. Es que el libro se nutre de mis propios sueños y también de mis lecturas. Los sueños son parte de la realidad y la realidad es indefinible ¿no? Es el resultado del curso de mis sueños y la poesía es una realidad.

- Tu poesía está marcada por una evidente tristeza, ¿es verdad?
- Es más bien una nostalgia. Ocurre que me crié con mis abuelos que escuchaban valses y boleros y eso aparece como música del libro. Eso de recorrer las calles, de caminar por las playas y sobre todo el cielo de Lima que está siempre nublado, le da esa especie de tristeza al libro.

- ¿Cómo te autodefines?
- Simbolista, se trata de un libro lleno de imágenes. Se trata de un tejido de imágenes, la poesía está también en las imágenes.

- ¿Cuáles son tu referentes?
- ¡Ah!, los libros de navegación de Colón, Sologuren: Vida continua, Rodolfo Hinostroza: Consejero del lobo.

DETALLE
Diego Lazarte (Lima, 1984) estudia Derecho en la UNMSM. Ganó los juegos florales Jorge Basadre 2003 con el libro La clavícula se Salomón (UNMSM). Ha publicado el libro postal Anticuario.


(Crédito de la entrevista: Diario La Primera)

Nota en el Diario "El Comercio" sobre el poemario "El pequeño y mugroso pólack"

Reproducimos la nota que publicó Diego Otero en el Diario El Comercio sobre el poemario El pequeño y mugroso pólack de Bruno Polack, el día 27/11/2007.


EL PEQUEÑO Y MUGROSO PÓLACK

Bruno Pólack
Lustra editores
Lima, 2007


Bruno Polack ya había demostrado un talento inusual cuando su libro (Alegorías hiperbólicas) o las ruedas del beso de Reinaldo Arenas destacó como la propuesta más sólida de Tetramerón, ese four pack poético (Polack, Sergio Camacho, Diego Molina y Luis Cruz) publicado en el 2003.

Lo de ahora, a pesar del título autoindulgente y engañoso, es un paso adelante, una apuesta en la que hay dosis equilibradas de riesgo y de control. El pequeño y mugroso Pólack es un libro breve pero intenso, áspero, difícil, planteado en un lenguaje inteligente y oscuro. Y como para complicarle las cosas más al lector, es un libro en el que el eje temático es la confusión del viaje; un viaje que es físico -a veces incluso errático- y simbólico. "Ya que ha pasado lo que tan febrilmente anhelé / anhelo ahora el tiempo de los anhelos", dice Pólack, con melancólica ironía. Recomendable.

(escrito por Diego Otero)


(Crédito de la nota:
(Crédito de la fotografía:

Nota sobre "Una morada tras los reinos" publicada en el Diario "El Peruano"


Reproducimos la nota que publicara en el Diario El Peruano Giancarlo Stagnaro sobre el poemario Una morada tras los reinos de Denisse Vega Farfán, el día 23/10/2008


POESÍA. DENISSE VEGA FARFÁN RECIBE HOY PREMIO POESÍA JOVEN DEL PERÚ 2008.

En busca de otras soledades
Trujillana presenta poemario ganador Una morada tras los reinos

Una noche de reconocimiento al talento nacional se efectúa hoy durante la ceremonia de premiación del concurso Poesía Joven del Perú 2008, evento organizado por el centro cultural de España y el sello peruano Lustra editores. Además, se presentará el poemario ganador del certamen, Una morada tras los reinos, de la poeta trujillana Denisse Vega Farfán. Este evento se realizará en Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz, a las 18.30 horas. En el mismo acto, se hará un reconocimiento a la única mención honrosa, otorgada a la obra Bendita eres entre todas..., de Melissa Ghezzi.

Denisse Vega Farfán (Trujillo, 1986) ha publicado anteriormente el poemario Euritmia (2005) y la plaqueta Palabra de junco. Ha obtenido el premio Pluma Vallejiana de la Universidad César Vallejo, así como una mención honrosa en la 13ª Bienal de Poesía Premio Copé Internacional 2007.

Hace falta reconciliarnos con nosotros, saber quiénes somos, atrevernos a educar nuestra libertad. Por ello, el libro parte de la fuerte inestabilidad del yo poético insertado en dos reinos, uno de sí mismo y otro del sistema, pero que son recreados con su pasado, su origen disperso, la agonía de seres cercanos”, sostiene Vega Farfán sobre su reciente poemario.La soledad es un aspecto que ella ha explorado conscientemente. “Avanzamos más en tecnología, en comunicaciones, pero nos perdemos más de sí mismos, nos sabemos comunicar menos. En este libro, el yo poético trata de buscar otra soledad, recobrando el valor de su libertad.”

Datos
Textos de Vega Farfán han sido incluidos en las antologías 19 poetas peruanos. Generación del 2000 (Miguel Ildefonso, 2006) y de la muestra de poesía joven Generación del 2000? (Claroscuro, Círculo Abierto Editores, 2006).

Ha participado en varias exposiciones pictóricas de la ciudad y sus poemas han sido publicados en periódicos regionales, así como en revistas y páginas web.

Poemas suyos han sido traducidos al inglés y al francés; y aparecen en diversas antologías de poesía, nacionales e internacionales. Pintora autodidacta, exponiendo en diversas exposiciones pictóricas locales.

Comentan Una morada entre los reinos el poeta Arturo Corcuera y el narrador José Donayre Hoefken.


(Crédito de la nota:
(Crédito de la fotografía:

Nota de "Una mirada tras los reinos" publicada en el Diario "La República"


Reproducimos la nota que publicara en el Diario La República Javier Ágreda, sobre el poemario Una morada tras los reinos de Denisse Vega Farfán, el día 07/12/2008.


Una morada tras los reinos

Con Una morada tras los reinos (Lustra editores, 2008), la escritora Denisse Vega (Trujillo, 1986) obtuvo recientemente el Premio Poesía Joven del Perú, otorgado por el Centro Cultural de España. El libro es en realidad un largo poema que describe el mundo de hoy a través del imaginario empleado en las ficciones posapocalípticas. La sociedad posmoderna y globalizada vista como reinos crueles y violentos de los que el yo poético intenta desesperadamente escapar, aunque sea a través de la irreal morada de la fantasía.

Son las descripciones de esos reinos, en las que se mezclan lo orgánico con lo inanimado, lo que más llama la atención del poema: “animal de ceniza/ esteparia sangre /coágulos de cieno mal zurcidos”. El propio hablante se presenta a sí mismo en términos similares (“mi vacío lleno de cobalto / de aves enfermas dueñas de palabras...”), y también a los otros personajes de esta ficción: el Rey, símbolo de la autoridad y el poder, y un innominado niño que representa la inocencia y la esperanza. A ellos se suma una voz que se expresa en los poemas escritos en cursiva; una voz que se alterna con la del hablante y que parece simbolizar una cierta sabiduría ancestral que guía al yo poético en su huida de los reinos infernales.

Partiendo de este esquema, Vega crea y sostiene acertadamente su peculiar universo poético. Pero a medida que avanza en la lectura se hacen sentir algunas deficiencias: no hay ninguna evolución en el hablante y tanto el rey como el niño devienen en algo así como categorías decorativas; y hasta las ya mencionadas descripciones se vuelven demasiado reiterativas y retóricas. De la tan ansiada morada, solo se conocen vagas generalidades, como que es el único lugar en el que existen la libertad, los sueños y el amor. Finalmente, en el último poema, la “sabiduría” nos hace una revelación que le da un nuevo e inesperado sentido al texto.

Las palabras “reino” y “morada” remiten inevitablemente a una línea dentro de la literatura peruana; la de la poesía que crea universos personales y subjetivos, iniciada por Eguren y continuada por Jorge Eduardo Eielson y Javier Sologuren (entre otros), autores de Reinos y El morador, respectivamente. Denisse Vega inscribe su poesía dentro de esa tradición, aunque el mundo que nos presenta en Una morada tras los reinos (en cuya portada se aprecia una pintura de Eielson) esté más cerca de las peores y más pesimistas pesadillas que del purismo y virtuosismo formal de aquellos poetas de la generación del '50.


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Nota sobre "Suzuki Blues" escrita por Javier Ágreda



Reproducimos en la presente entrada, la nota que sobre el poemario Suzuki Blues de Renato Sandoval, publicó Javier Ágreda en su blog Libros, el día 03/07/2006.


Renato Sandoval
(Lima, 1957) es uno de los más empeñosos difusores de la poesía en nuestro medio, tanto por su trabajo académico (en las universidades Católica y de Lima) como por su labor como traductor, director de revistas literarias y editor de libros. A ello suma su propia obra -iniciada con Singladuras (1985) y que tiene su punto más alto en Nostos (1996)- que une la reflexión poética con el conocimiento de las diversas vertientes de la tradición literaria occidental, desde los clásicos grecolatinos hasta los escritores nórdicos de la actualidad. En su nuevo poemario Suzuki Blues (Lustra, 2006) Sandoval incursiona, con el mismo rigor y documentación, en ámbitos propios de la literatura oriental.

Medio centenar de poemas, de una extensión promedio de unos 15 versos, componen Suzuki blues; y cada uno de ellos parte de un haiku, renga o tanka de algunos de los poetas “clásicos” orientales: Basho, Li Po, Wangiu, Tu Fu, etc. Los textos de Sandoval retoman motivos de esos poemas para desarrollarlos y traerlos a nuestro contexto actual. La observación de la naturaleza, tan característica del arte oriental, se combina por eso con descripciones de la vida urbana moderna: “Hoy el rocío borra lo escrito...” se inicia uno de los poemas basados en textos de Basho, para después pasar a hablar del “smog” y los “claxons”, inevitable telón de fondo de nuestra “tanta prisa” cotidiana.

Lo que se mantiene constante son los temas, que remiten a las concepciones básicas del budismo y taoísmo: la impermanencia o condición efímera de todo lo humano, el elogio de la sencillez y la pureza, la opción por lo quieto y pasivo, la búsqueda de una verdad interior. La oposición de estos fundamentos con nuestra religiosidad cristiana, obsesiva búsqueda de conocimientos científicos y optimista fe en el futuro se convierte por eso en el eje de la mayoría de los poemas. Sandoval expresa esa oposición a través de imágenes y elementos simbólicos que contrastan lo diurno y lo nocturno (sol-luna, trabajar-dormir, luz-sombra): “ríe en el sol la última marmita y a la luna señala...

Resulta un verdadero acierto abordar esta temática sin imitar formas o técnicas de la literatura oriental; y sin llegar a ese malentendido minimalismo en que han caído otros autores con proyectos similares. Por el contrario, en Suzuki blues el manejo de los símbolos e imágenes está inscrito en esa línea literaria que va de la poesía simbolista (Sandoval ha escrito ensayos sobre Eguren y Rilke) hasta los herméticos italianos. Y en cuanto al lenguaje, el empleo de aliteraciones y rupturas gramaticales, sumado a la peculiar adjetivación, hace que algunos versos adquieran resonancias vallejianas: “Sinfónica la mora / que cobra tres y otros / tres por nada cierto y aun / dos más entre tanta ortopedia y descalabro...

(Crédito de la fotografía:

Nota sobre "Canto de la Herrumbre", escrita por Pedro Granados


Reproducimos aquí la nota que sobre el poemario Canto de la Herrumbre de José Agustín Haya de la Torre, publicara Pedro Granados en el blog de Pedro Granados, el día 29/06/2007.


Canto de la Herrumbre de José Agustín Haya de la Torre (Lima: Lustra editores, 2006)

Nos ha dejado una muy positiva impresión este primer poemario de José Agustín (Lima, 1981), aquello de su “inquebrantable creencia en la poesía” que es otro modo de declarar su fervor por ella y, sobre todo, sabiendo hacérnoslo compartir. Creemos que éste es el distintivo fundamental de la vocación de alguien que se echa a escribir poesía, muy por encima de hacerlo cara a temas, agendas teóricas o efemérides. Ciertamente, también percibimos el eco de sus lecturas --como es de preveer en un graduado de literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos--, pero éstas se hallan siempre al servicio de aquella pasión primigenia; jamás pretenden ser onanista vitrina de saberes y, algo más importante, el yo poético rechaza mostrarse de antemano como un sujeto listo ante el lector: el contrato que establecen ambos es más bien de mutua fragilidad y, paradójicamente, sostenida curiosidad ante la existencia.

El reiterado cultivo del oxímoron muerte-vida, que le viene a Haya de la Torre por parte de Vallejo (vía Javier Heraud y César Moro, en este orden), se haya internalizado en la médula de su escritura; no es alusión meramente superficial, menos, giro conformista o melancólico. Aquél es pepa de la alegría que destila todo este poemario; gozo auténtico, aunque no menos reflexivo, quizá a la manera de un Dylan Thomas. De alguien que piensa con los pulmones, con los que se debería también escribir, y a un --singularmente prematuro-- ritmo de su propia respiración:

Alguna vez…

Alguna vez
a la muerte encontré
sentada frente a mí
descorazonada

En ella me reconocí

Siempre hemos sido
los mismos
Siempre
los que del fuego hemos cuidado

Ve y ama
terminó diciéndome

Y me eché a morir
Amándola



(Crédito de la nota: http://blog.pucp.edu.pe/item/11199)
(Crédito de la fotografía:
 

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