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martes, 29 de noviembre de 2011

Nota sobre Ruido Blanco (Lustra, 2011) en La República

Reproducimos la nota que sobre el poemario Ruido Blanco (Lustra, 2011) de Mario Pera publicó Javier Ágreda el día 28/11/11 en el diario La República.






Ruido blanco


Por: Javier Ágreda




Dos años después de su auspicioso primer libro –Preparaciones anatómicas (2009)– el poeta Mario Pera (Lima, 1981) reúne en Ruido Blanco (Lustra, 2011) un conjunto de 20 poemas que nos remiten (a través de imágenes contradictorias y símbolos de muerte y destrucción) a un mundo de sombras, fuego y cenizas. En este escenario apocalíptico, en el que el tiempo no transcurre, el yo poético se cuestiona obsesivamente acerca del destino y el sentido de la existencia humana.

En la búsqueda de certezas, se apela a los vínculos familiares (la figura de la madre, la paternidad) como a la propia vocación literaria o artística; pero más que nada al cuestionamiento de la fe, los ritos y los mitos relacionados con el catolicismo. Es el tema dominante, como se puede apreciar desde los títulos de los textos (“Auto de fe”, “Oteando el Edén”, “Miserere”, etc.), y se llega hasta a la identificación del poeta con Cristo: “mi sangre… / se hizo un río de muerte que corona el Gólgota”.

Pero estos poemas no parecen ir más allá del escepticismo irónico o de un nihilismo bien expresado en lenguaje lírico. Haría falta un mayor desarrollo, textos de mayor aliento, para que el poeta reflexione con más fundamentos acerca de los temas que aborda o aquello que critica. A eso se suman algunos excesos formales, como el abuso de las citas y alusiones “cultistas”. Ruido blanco no llega a superar a Preparaciones anatómicas, pero sí confirma la calidad y el interés de la poesía de Mario Pera.



lunes, 28 de febrero de 2011

Breve reseña de "Preparaciones anatómicas" (Lustra, 2009) de Mario Pera por Paul Guillén

Reproducimos la reseña que sobre el poemario "Preparaciones anatómicas" (Lustra, 2009) de Mario Pera, publicó el poeta Paul Guillén en la revista Contrapoder año 2010.



MARIO PERA.
Preparaciones anatómicas.
Lima: Lustra Editores, 2009.


PA es un libro cosmopolita que bebe de las fuentes de la poesía alemana e italiana: Trakl, Quasimodo, Rilke, Pavese, entre otros. El poeta se instala en la vieja Europa y desde allí, con un lenguaje que colinda con el discurso profético y bíblico se afirma como "un taxidermista" o como "hijo de un espejismo y un carpintero". Imágenes de ruina y espanto. Interpelaciones a la divinidad a través de la frágil condición humana: "A Dios / he de observarlo escrito, / pues erguido como está mi cuello, / aún soy diminuto". El crítico Ricardo González Vigil consideró a este libro como la revelación poética del año pasado en su recuento del diario El Comercio.

sábado, 1 de mayo de 2010

Nota de "Preparaciones anatómicas" por Camilo Fernández Cozman


Reproducimos la nota que escribió el crítico literario peruano Camilo Fernández Cozman, a propósito del poemario "Preparaciones anatómicas" (Lustra editores, 2009) de Mario Pera, publicada en el blog: La soledad de la página en blanco, el 25/4/2010.



UN BUEN POEMARIO DE MARIO PERA
por Camilo Fernández Cozman


Las universidades han sido, en el Perú, canteras de donde han surgido poetas jóvenes de indiscutible valía. No afirmo que la función primordial de las primeras sea formar artistas de la palabra, mas por la Universidad de San Marcos o la Universidad Católica, entre otras, ha pasado buena cantidad de escritores en nuestro país.
El caso de Mario Pera (Lima, 1981) es prototípico. Estudió Derecho en la Universidad de Lima y ahora nos ofrece su primer poemario: Preparaciones anatómicas (Lima: Lustra, 2009). Me llama la atención la extraña madurez poética que trasunta el mencionado libro. Además, cabe mencionar el profundo conocimiento de la tradición literaria del que hace gala el joven rapsoda. Por último, son dignas de relieve la referencia al mundo grecolatino y la forma tan sutil como Pera se nutre de este legado invalorable.
Hay algo cautivante en Preparaciones anatómicas: el manejo del ritmo y el tono solemne (pero no edulcorado) que se manifiestan a lo largo de los versos: "Había un cuerpo que solía llamarme: ciego pescador de expresiones./ Alacrán,/ siempre dispuesto a incrustar su estilete".
El proyecto es, sin duda, ambicioso: reconstruir los vestigios del pasado y de la memoria colectiva, desde el presente y a través de una contemplación (no exenta de la visión crítica) de los grandes monumentos de la historia. Se trata de yuxtaponer la crisis del tiempo actual al esplendoroso pretérito, en el cual ya asoma, no obstante, la "antigua esencia letal" del ser humano.
El poema más logrado tal vez sea "Roma (S.P.Q.R.)", donde el yo poético le recuerda a Camille, su amada: "Lo sabemos bien/ puesto que es lección ya aprendida:/ ambos somos el cometa que arremete contra la galaxia/ y causa el pánico silente en los humanos". La alusión a la crueldad del Coliseo romano y la pervivencia del erotismo en el Puente Sant'Angelo permiten concebir que el mundo es quizá una bola de cristal que nos lleva, de modo súbito, a la ola tempestuosa del amor o al triunfo de la descomposición de la materia: "La nuestra, Camille,/ es una historia tempestuosa de amistades predilectas;/ de un amor no consumado y mantenido/ como una conserva/ en una lata de atún podrido".
En fin, un buen inicio en el ámbito de la creación poética. Preparaciones anatómicas es un poemario bien armado que merece ser leído con atención.

martes, 9 de marzo de 2010

Reseña del poemario "Preparaciones anatómicas" por Renato Sandoval Bacigalupo



La presente, es una reseña efectuada por el reconocido poeta, filólogo, editor y promotor cultural peruano Renato Sandoval Bacigalupo, respecto al poemario "Preparaciones anatómicas" de Mario Pera (Lustra editores, 2009).


Mario Pera. Preparaciones anatómicas. Lima: Lustra editores, 2009, 55 pp.

Hace pocas semanas, a fines del 2009, cuando estaba por concluir la primera década del tercer milenio y, en lo particular, cuando algunos habíamos perdido las esperanzas de que en ese decenio se cumpliera en verdad la tantas veces prometida ruptura-renovación en la poesía peruana, surge in extremis la voz reivindicadora de Mario Pera (Lima, 1981), quien a través de Preparaciones anatómicas salva el honor de la palabra poética com-prometida de una nueva hornada, que si bien ha lanzado al ruedo algunos títulos de mayor o menor interés, tal vez ninguno de ellos esté a la altura (o profundidad) del que ahora se menciona.

Y es que el de Pera rezuma densidad poética por donde se lo mire: en el tono, en la mirada, en los bemoles y sostenidos con que su particular mundo se anuncia, adelanta, sumerge, surge y contonea. La misma densidad con que sus admirados referentes literarios -por ejemplo, los alemanes, como Rilke, Trakl y Kafka- construyen un universo a la vez arcádico y decadente, henchido de claroscuros y agujeros negros, donde la asfixia es el aire contenido y la muerte, la vida como posibilidad e irredención.

Dicht, en alemán, es “denso” y “Dichtung”, su derivado, es “poesía”; más aún: “Gedicht” (el poema) es el participio de “adensar”; es decir, lo mayor que ha sido comprimido hasta lo menor; lo que de tan contenido que ahora es en algún momento puede explosionar. De donde el quehacer literario se define en relación directa a su complexión y a su potencialidad de estallar. Es -o debería ser- una bomba de tiempo o nitroglicerina viva, por lo que estar ante él es enfrentar un peligro, es sentir la amenaza de un desenlace flamígero, es ir tragando saliva conforme se lo transporta (¿hacia dónde?) entre las manos. Esa, al menos, es la sensación que a algunos produce la lectura de Preparaciones anatómicas. Un peligro ubicuo e inminente inunda todas sus páginas, como si el cosmos fuera el reino de lo fugaz y de lo perecedero, y donde la angustia, el escepticismo y hasta la desesperanza se pasean a sus anchas.

Porque la poesía de Pera es rica en la duda y en el desengaño, donde no hay dios que valga ni que sea digno de respeto, como que tampoco existe un amor certero, un rostro auténtico, una brisa ancha. Arduo es su trayecto y acezante su respiro; en sus labios persiste el malsabor de una noche que no concluye nunca y que prefiere degustar rencor o desprecio, más que resignación o pueril esperanza. La poesía de Pera es a la vida como la plegaria de un ateo antes de la muerte: una voluntad intensa de decirlo todo ante la sorda indiferencia de la nada, una ecuánime confesión de parte sobre el horror, el absurdo y la decadencia de la vida al borde del abismo o en medio de la nada.

La poesía de Pera, que a todas luces (sic) brega por no negarse a sí misma más de la cuenta, se adensa como la sangre fuerte de un buey degollado pero mil veces digno, o como algún improbable vino pampeano que tenga largo final.


Renato Sandoval Bacigalupo
Marzo, 2010

jueves, 24 de septiembre de 2009

"Preparaciones anatómicas" de Mario Pera


Título: Preparaciones anatómicas.
Género: Poesía.
Autor: Mario Pera.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 23.5 cms. x 14.3 cms.
Precio: S/. 25.00
Año: 2009
Número de paginas: 55
ISBN: 9786124035029


Muchos iniciantes llegan provistos de ropas, escudos y un sin fin de artilugios para asegurarse una entrada limpia y sin lesiones al mundo de la poesía. Estos nos entregan, las más de las veces, poemas correctos, solventes hasta cierto punto —bonitos como escritos por malos poetas—, no muestran la piel, son pudorosos y preservan las buenas costumbres. La importancia de este tipo de poetas radica en que sin ellos no existirían aquellos otros poetas, los menos, que se salen incluso de ellos mismos para mostrarnos la piel, los músculos, los nervios y la osamenta.

Los poetas de este segundo grupo son los que giran la rueda y miran a Barlovento sin nostalgia. Son estos espíritus libres los que civilizan y toman la imagen del Dios Occiso de Frazer como su única representación posible ya sea en Fenicia, en África, en Grecia o en la Isla de Pascua; puesto que conciben un «territorio» como el espacio que ocupa un cuerpo vivo mediante los afectos de los que es capaz (como diría Guattari). Son desbordantes, excesivos, incontenibles en su intensidad: son un devenir, siempre una Nueva Carne. Una Nueva Carne de la que han dado cuenta Rilke, Rodin, Bataille, Artaud, Bellmer, Ozu, Debussy, Mozart, Bacon, Klee, Nietzsche, Bergson y Foucault entre otros artistas e intelectuales, y a la que Mario Pera apela con sus Preparaciones anatómicas sin miedo ni pudor, asumiendo riesgos como la escritura de poemas de largo aliento, donde el desarrollo del discurso y las complicaciones inherentes que conlleva escribir un texto de estas características está finamente salvado por el equilibrio perfecto entre pasión e inteligencia, oficio finalmente, del que el autor nos da cuenta (notable es la ejecución de «Roma S·P·Q·R·», por ejemplo).

La verdad que trasunta esta la primera poesía de Mario, refulge en la oscuridad de sus versos (con citas suyas o voces de otros) como minerales preciosos en una cueva o mejor aún caverna, y es que el oro no es sacado de los socavones en lingotes, aunque sus poemas cercanos a lo epigramático nos pongan en la posición de tener que contradecirnos con frecuencia y hablar, por lo menos, de que, a veces, podríamos encontrarnos, en la misma caverna, monedas finamente acuñadas como dones o revelaciones.

(escrito por Víctor Ruiz Velazco)
 

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