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lunes, 5 de octubre de 2009

"Fotografía de época", cuatro poetas villarrealinos.


Título: Fotografía de época.
Género: Poesía.
Autores: Mario Huanambal, Cristopher Martínez, Luis Medina y Luis Morán.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 19.4 cms. x 12.3 cms.
Precio: S/. 20.00
Año: 2008
Número de paginas: 55
ISBN: 9786034511972


Hace unos diez años, más o menos, cayó en mis manos un libro de tapas verdes llamado (si es que la memoria, como suele pasarme, no me falla) Antología de poesía de la Universidad Federico Villareal. (...) Aunque la selección era quizá excesivamente generosa (...) tenía el mérito de no olvidarse de los poetas imprescindibles que salieron de aquellas aulas: Juan Ramírez Ruiz, Jorge Pimentel, Jorge Nájar y José Watanabe (...). Sé que a principios de los noventa hubo un rebrote de grupos y de algunas individualidades interesantes, pero de ahí le perdí el rastro definitivamente al desarrollo lírico dentro de la Universidad.

¿Qué sucedió con los poetas villarrealinos en todo este tiempo? (...) Esta muestra reune a cuatro novísimos sin libro publicado (todavía) y que, con la excepción de uno de ellos, todavía no han cruzado el rubicón de los treinta años.

La primera impresión que me produce la lectura de sus poemas es la de una gran coherencia colectiva: todos ellos apuestan por el arte menos, por basar sus poemas en la anécdota o en la reflexión urgente, utilizan un lenguaje claro y sencillo que rechaza absolutamente cualquier desafío críptico para el lector. Son bastante pragmáticos a la hora de la elaboración de sus textos, y a diferencia de buena parte de los poetas de esa vieja antología de tapas verdes, el tema social o político no asoma ni de casualidad entre sus versos.

(escrito por José Carlos Yrigoyen)

jueves, 24 de septiembre de 2009

Nota sobre "Breviario de Santa Inés" de Arturo Corcuera


Reproducimos la nota sobre la antología de poemas "Breviario de Santa Inés" del reconocido poeta peruano Arturo Corcuera (Lustra editores, 2009), publicada en el Diario "La República" el día 05/08/2009.


Breviario poético de Corcuera

Hoy presentan en la feria del libro. Selección de poemas escritos en Santa Inés, Chaclacayo.

Esta noche, en una de las últimas actividades de la Feria del Libro, el poeta Arturo Corcuera presenta una antología de sus poemas. Con el título Breviario de Santa Inés, el reconocido Corcuera ha reunido un ramillete de poemas que le son caros, por su escritura y seguro también por los motivos que lo indujeron a escribirlos. “Se trata –dice el poeta– de una antología mínima sólo de los poemas escritos en Santa Inés, esa zona aldeana y campestre de Chaclacayo que todavía no se ha dañado con la construcción de casas de cemento y en serie”.

La selección reúne textos de los libros Noé delirante, Puerto de la memoria, A bordo del Arca y Baladas de la piedra, del amor y de la muerte (aún inédito). Edita Lustra editores. Santa Inés queda muy cerca de Los Ángeles, donde vivieron Sologuren, Arguedas, César Calvo y Luis Alberto Ratto, entre otros poetas y escritores.


(Crédito de la nota:

"Preparaciones anatómicas" de Mario Pera


Título: Preparaciones anatómicas.
Género: Poesía.
Autor: Mario Pera.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 23.5 cms. x 14.3 cms.
Precio: S/. 25.00
Año: 2009
Número de paginas: 55
ISBN: 9786124035029


Muchos iniciantes llegan provistos de ropas, escudos y un sin fin de artilugios para asegurarse una entrada limpia y sin lesiones al mundo de la poesía. Estos nos entregan, las más de las veces, poemas correctos, solventes hasta cierto punto —bonitos como escritos por malos poetas—, no muestran la piel, son pudorosos y preservan las buenas costumbres. La importancia de este tipo de poetas radica en que sin ellos no existirían aquellos otros poetas, los menos, que se salen incluso de ellos mismos para mostrarnos la piel, los músculos, los nervios y la osamenta.

Los poetas de este segundo grupo son los que giran la rueda y miran a Barlovento sin nostalgia. Son estos espíritus libres los que civilizan y toman la imagen del Dios Occiso de Frazer como su única representación posible ya sea en Fenicia, en África, en Grecia o en la Isla de Pascua; puesto que conciben un «territorio» como el espacio que ocupa un cuerpo vivo mediante los afectos de los que es capaz (como diría Guattari). Son desbordantes, excesivos, incontenibles en su intensidad: son un devenir, siempre una Nueva Carne. Una Nueva Carne de la que han dado cuenta Rilke, Rodin, Bataille, Artaud, Bellmer, Ozu, Debussy, Mozart, Bacon, Klee, Nietzsche, Bergson y Foucault entre otros artistas e intelectuales, y a la que Mario Pera apela con sus Preparaciones anatómicas sin miedo ni pudor, asumiendo riesgos como la escritura de poemas de largo aliento, donde el desarrollo del discurso y las complicaciones inherentes que conlleva escribir un texto de estas características está finamente salvado por el equilibrio perfecto entre pasión e inteligencia, oficio finalmente, del que el autor nos da cuenta (notable es la ejecución de «Roma S·P·Q·R·», por ejemplo).

La verdad que trasunta esta la primera poesía de Mario, refulge en la oscuridad de sus versos (con citas suyas o voces de otros) como minerales preciosos en una cueva o mejor aún caverna, y es que el oro no es sacado de los socavones en lingotes, aunque sus poemas cercanos a lo epigramático nos pongan en la posición de tener que contradecirnos con frecuencia y hablar, por lo menos, de que, a veces, podríamos encontrarnos, en la misma caverna, monedas finamente acuñadas como dones o revelaciones.

(escrito por Víctor Ruiz Velazco)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Nota de "Postpop" en Web "deperu.com"


Reproducimos una nota que sobre el último poemario de Luisa Fernanda Lindo, publicó la página web "deperu.com" el día 11/07/2009.


POSTPOP DE LUISA FERNANDA LINDO
El próximo 15 de julio la escritora peruana Luisa Fernanda Lindo llega a Buenos Aires para presentar su segundo libro POSTPOP en Ultra Bar.

POSTPOP
es un libro-objeto de poesía en prosa que trata sobre los rezagos de la violencia política en el Perú en los ochentas y noventas. Editado por Lustra editores (Perú) y trabajado desde lo conceptual, el libro de original formato, presenta un CD que incluye nueve temas musicales -creados y producidos por Juanjo Salazar y Sushi Punk- basados en los poemas que componen el libro.
En la presentación participarán, además de la autora, el periodista y crítico de rock Gustavo Álvarez Nuñez (GAN), el Editor de Lustra editores Víctor Ruiz, y la banda de pop Posavasos.


(Crédito de la nota:

"Postpop" de Luisa Fernanda Lindo


Título: Postpop.
Género: Poesía.
Autor: Luisa Fernanda Lindo.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: formato de CD.
Precio:
Año: 2009
Número de paginas: 32
ISBN: 9786124035036


Luisa Fernanda Lindo ha sacado a la luz un artefacto indefinible. Un Datzibao que ha colgado en uno de los muros desnudos de su barrio en nombre de todos los que vivimos en un país que se iba desintegrando día a día, tan lejos y tan cerca a la vez.

Un canto a lo cotidiano y a lo actual que denota que hasta nuestros actos más simples estarán siempre de alguna manera impregnados, de diversos modos, por el horror del pasado. Ese pasado que, mediante estos nueve textos breves, Luisa Fernanda ha pretendido retratar - sabiendo bien que retratar es de alguna manera hacer ciertos cambios al modelo-. Y sabiendo también que esa es una de las atribuciones que tiene la poesía biográfica cuando se escribe con más ánimo de impugnación que de nostalgia. La de Luis Fernanda Lindo es un ejemplo de esto.


(escrito por José Carlos Yrigoyen)

Nota sobre "Memorial de Casa Grande", de Rodolfo Hinostroza por Fernando de Diego


Reproducimos aquí la nota que sobre el poemario Memorial de Casa Grande de Rodolfo Hinostroza, efectuó el reconocido Fernando de Diego, publicada en la página web "Poesía-sexo-marihuana" el año 2006.


Memorial de Casa Grande (2005) de Rodolfo Hinostroza

Memorial de Casa Grande (2005), último poemario de Rodolfo Hinostroza después de unos años de silencio poético, nos invita a la reflexión sobre la identidad peruana. La voz lírica, homónima del autor, se sumerge en el árbol genealógico de la familia Hinostroza para ir exponiendo, desde el primer poema “Los tíos de Huaraz”, el recorrido de una familia que anclada en sus orígenes en el fundo de Huaraz y “constructores de la legendaria ruta a Quincemil”, se desperdiga por la amplia mesocracia burguesa de la ciudad de Lima: “Tomaron casa pues en La Victoria/ Que era el nuevo distrito mesocrático/ De tiempos de Leguía...”. El Memorial se compone de dos grandes movimientos en los que se expone sucesivamente, a forma de crónica, la vida de la familia y la del propio autor. El poema final “Con el sol en los órganos” sirve de anclaje con la realidad inmediata y constituye una reflexión sobre el presente y el futuro de la voz poética.

Desde “Los tíos de Huaraz”, el poema más extenso del libro, y “Las bodas de la tía Luchita”, se nos expone no sólo el recuento de los avatares de la familia Hinostroza sino que en filigrana van inscribiéndose en el discurso los recuerdos y alusiones de la voz poética, que creo se puede identificar sin temor a equivocarnos con la del propio autor. En “Los tíos de Huaraz” se rememora la perdida Edad de Oro en el fundo familiar, se recuerda el contexto cultural que rodeaba aquel mundo desaparecido mediante la enumeración de la música que escuchaban. El problema de la migración se plantea como una pérdida sucesiva de la identidad. Lima representa no sólo la pérdida de poder económico sino al mismo tiempo la aparición de otros fenómenos producto del medio urbano. Quizás sea la música evocada la que nos muestre esta evolución. Del Bel Canto de Huaraz se pasa al bolero de María Grever, y la incidencia de la música cubana, con Celia Cruz como representante principal. La violencia de género también se menciona aunque brevemente en relación con la vida de su tía Berta. Pero acaso lo más interesante de esta parte final del primer poema sea la rememoración de una Lima, acaso perdida, centrada en torno al barrio de Barranco. El discurso de Hinostroza en este poema adquiere carácter épico dejando de lado las características esenciales de su poesía anterior. El desencanto y el compromiso político presentes en Consejero del lobo, dejan su lugar a una introspección en la que el yo lírico se oculta tras la tercera persona del cronista de Memorial. Las prédicas pacifista y libertaria de las que nos hablaba J.A. Mazzotti¹ al estudiar Consejero se han desplazado a un diálogo con un pasado asumido en el que los registros coloquiales describen prácticas culturales y ritos sociales de una familia venida a menos en la Lima de la década de los 40.

En “Las bodas de tía Luchita”, segundo poema de Memorial, encontramos el origen de la pasión de Hinostroza por la gastronomía. Las referencias a la pintura prerrafaelita para describirla se acompañan de la descripción del origen multicultural de la cocina peruana como marca de identidad nacional. El papel de la mujer en dicha sociedad se define irónicamente por la “venta” de Luchita a cambio del pago de las deudas paternas. Hinostroza recurre al corrido mexicano para describir al macho encarnado por su tío Augusto. En este poemas también encontramos referencia a otro personaje teatral de su propia obra, el Hermano Iván de Cuadrando el círculo, obra inédita del autor. De forma indirecta y mediante la intertextualización de su propia obra, procedimiento caro a Hinostroza, la astrología se inserta como elemento menor en el poemario, tema ya desarrollado fundamentalmente en Contra Natura.

En los dos poemas que le siguen: “Los hijos de Clausen” y “Los huesos de mi padre”, el poeta focaliza el objeto de su discurso en su entorno más cercano. El paraíso perdido de Huaraz se remplaza, en el primero de ellos, por el inalcanzable de los Estados Unidos de América. De la Casa Grande hemos pasado a la Casa Chica. El poeta desvela sin ningún pudor la historia de la familia de su madre y del matrimonio de sus padres. El mundo referencial que se intertextualiza en este poema es deudor del mundo cinematográfico. Hinostroza expone el otro lado de la medalla de la estructura social peruana, la historia de lo “otro”, de los “otros”, de los miembros de las “casas chicas”, representada por todas las familias cuyo origen hay que buscarlo fuera del linaje bendito por la Iglesia o el Estado. “Los huesos de mi padre”, poema que por primera vez aparece con un epígrafe de Javier Heraud², es un homenaje a la figura paterna, de la que ya nos habló en los poemas anteriores, a su vida y a su obra poética. Las referencias literarias a Jorge Manrique presentes en el poema sirven de entramado al dolor ya anunciado en los versos de Heraud, la temática de la fugacidad de la vida y del anonimato del poeta sin éxito completan el poema. El poemario concluye con una reflexión sobre la muerte y una elegía a la vida marcada por los últimos versos y la imagen del sol como compañero de la experiencia de lo vivido.

A modo de conclusión, podemos señalar que la palabra del lenguaje poético de Hinostroza abandona en este poemario “la honda y compleja oscuridad [...] su entraña visionaria y onírica” de la que nos hablaba González Vigil³, para exponer en forma de memorial sus recuerdos y vivencias. Se abandona el lenguaje poético cargado de metáforas y referencias a los clásicos ingleses y de lengua castellana, su afecto por la astrología y la cita erudita, sus reflexiones sobre el ajedrez para recurrir a un lenguaje descarnado de figuras retóricas pero cargado de referentes de la cultura popular, que fluye a lo largo de sus versos y describe su historia familiar que nos recuerdan los últimos versos de “Nudo borromeo”:

“Y en un delirio de provisiones y de ropa limpia
Olorosa a lavanda
Viajas en tus palabras
Y tus palabras viajan.”

¹José Antonio Mazzotti y Miguel Ángel Zapata. El bosque de los huesos. Antología de la nueva poesía peruana 1963-1993. México: El Tucán de Virginia, 1995.
²Este poema apareció con anterioridad (sin el mencionado epígrafe) en la revista Quehacer 114 (Lima: julio-agosto 1998: 90-93), y en el volumen Yacana. Antología poética. 51 poetas (Lima: Librería Internacional del Perú, agosto 2005, pp. 93-96).
³González Vigil, Ricardo. “Presentación”. Consejero del lobo de Rodolfo Hinostroza. Lima: Tixi Producciones, 2003.


(Crédito de la nota: Fernando de Diego Pérez.
(Crédito de la fotografía:

Entrevista a Rodolfo Hinostroza sobre el poemario "Memorial de Casa Grande"


Reproducimos la entrevista que hiciera Paolo de Lima a Rodolfo Hinostroza sobre el poemario Memorial de Casa Grande, publicada en la página web de "Agenciaperu.com".


Rodolfo Hinostroza: "Nos estábamos olvidando que la poesía es emoción, y estos poemas nos lo recuerdan".

Rodolfo Hinostroza (Huaraz, 1941) es considerado uno de los mejores poetas hispanoamericanos de la generación del 60. Ahí están sus fundamentales obras Consejero del Lobo (1965), Contranatura (1971), Poemas Reunidos (1986). En 1987 ganó el premio internacional de cuento “Juan Rulfo”, otorgado en París por Radio Francesa Internacional con el relato “El Benefactor”. La siguiente entrevista gira en torno a Memorial de Casa Grande, tercer poemario suyo después de 34 años y que acaba de publicar Lustra editores.

Una primera pregunta de corte estrictamente técnico, literario. ¿Cómo así es poesía esta escritura de versos narrativos?

Es poesía porque transmite emoción, pensamiento y ritmo, con unas imágenes visuales aquí y allá, y un manejo dramatúrgico de la acción, los personajes, los decorados, los clímax y anticlímax, la secuencia verbal. No es la primera vez que empleo el verso dramático, lo he hecho ya en mi teatro, tanto en Apocalipsis de una Noche de Verano como en Waman Poma que acabo de publicar en México. Yo no llamaría narrativos a mis poemas, sino más bien dramáticos porque están sustentados en una emoción capaz de hacerte estallar en lágrimas, como suele ocurrir con “Los Huesos de mi Padre”. Nos estábamos olvidando que la poesía es emoción, y estos poemas nos lo recuerdan.

En un ensayo que escribí en 1999 en relación a la recepción crítica a tu poesía, terminaba señalando que “los múltiples niveles de significación [de tu obra poética] la diferencian nítidamente del didactismo politizante de buena parte de la poesía de otros autores, así como del registro eminentemente coloquialista que ha sufrido, junto con el general distanciamiento respecto de los paradigmas de la modernidad, su propio deterioro”. Y ahora, mira tú, nos presentas, después de 34 años, este poemario eminentemente narrativo y coloquial. ¿Por qué?
Porque no es ni narrativo ni coloquial, es dramático. Cada poema se monta un poquito sobre el otro, se traslapa un poco sobre el otro, como esa sintaxis de Tarantino en Pulp Fiction por ejemplo, y la pareja de mis padres es vista en varias diferentes perspectivas, juntos y separados, antes y después. Es un modo diríamos caleidoscópico de contar una historia de familia que termina en el Cielo, e involucra una reflexión sobre la muerte, que se hace más patente a medida que el poemario avanza, para terminar sobre una elegía a la muerte de mi padre, y una reflexión metafísica sobre la muerte a partir de un genoma moche.

La expresión de los temas que tienen que ver con tus antecesores familiares se da de una manera descarnada. Sin embargo, se podría decir que no hay atisbos de enfado o rencor (salvo contra algunos parientes muy puntuales). Más bien, los remates de los poemas suelen darse desde un presente feliz, por así decirlo. En “Los tíos de Huaraz” acabas mencionando el último vestigio de Casa Grande, un vitral del comedor ahora en manos de tus primos Vega Rizo-Patrón en su hostal cercano a unos baños termales a la salida de Huaraz. Dices: “Este verano a ver si la visito / Con Ingrid y mis hijos”. En “Los huesos de mi padre” terminas hablando del “amor desgraciado” de tus padres que, como señalas en el verso final, “sin embargo dio maravillosos frutos” refiriéndote a ti y a tu hermana Gloria. Los verso finales del libro son extraordinarios y van en esta misma línea: “Y me paseo con el sol al hombro / En virtud de los hechos conocidos”. ¿Podrías comentar esto?
Siempre he tratado a los primeros y a los últimos versos de mis poemas, como si fueran el aperitivo y el café, y he tratado de que sean perfectos, sobre todo los últimos, porque los primeros te los dicta Apolo en un arranque de inspiración de esos que no te los creen ni tus admiradores más cercanos. Y al primer verso no se le mira el diente, porque es el que te abre la puerta del poema.

En el poema más antiguo del conjunto, “Los huesos de mi padre”, el único publicado con anterioridad (en 1998 en la revista Quehacer), ya se da el tono que finalmente adoptó el libro. Por esos mismos años habías publicado también el poema “Con una camioneta llena de chicos soñolientos” (en el primer número de la revista Hipocampo de oro, de noviembre de 1997), donde el tono es el mismo. Otro aspecto en este poema en relación con Memorial es lo que te señalaba en la pregunta anterior: la felicidad que “roza con sus alas” a ti y a tu familia de regreso a casa una tarde de domingo. En este poema concluyes dando cuenta de cómo tus hijos “crecen implacablemente [/] con huellas de divinidad en las narices” con lo cual tu vida “se llena de sentido”. ¿Estás de acuerdo?
Sí, claro, el tono ya estaba dado y faltaba usarlo un poco más, darle más desenvoltura. Si te fijas bien en la pieza que acabo de publicar, Waman Poma, el mismo tono está también allí, porque es escrita en verso, y es lo que antecede apenas de un par de años a los poemas de Casa Grande.

Unos versos de Memorial dicen: “Los Hinostroza de Huaraz nos hemos pues fundido / En el ancho río de la Clase Media / Que nos abrió los brazos generosamente, / Como a todos los desamparados de este mundo, / Los que vienen de abajo y los que caen de arriba”. En relación con la clase media, ya en 1989 en una entrevista que te hiciera Cesáreo Martínez para La República expresabas lo siguiente: “Aunque parezca mentira, vemos que a partir de mayo del 68 y todos los años posteriores, la clase media es la que plantea alternativas de poder no sólo en el Perú sino en el mundo [...] Creo que al mundo contemporáneo le conviene que domine la clase media”. Aunque tu posición es clara, ¿puedes desarrollar este tema?
También lo dije en “El Muro de Berlín” y es la lejana referencia ideológica que enmarca este cuento y desliza esa misma pregunta subliminal: ¿Quién derribó el Muro de Berlín? Fuenteovejuna señor. ¿Y quién es Fuenteovejuna? La Clase Media pues, la clase inexistente, negada por Marx y Lenin, reclutada por Stalin, y nomenclaturizada por Malenkhov y Jhrushev, que terminó royendo el Imperio Soviético desde sus bases, y derribó el Muro de Berlín. Y yo creo que si una clase social es tan poderosa como para derribar al Imperio comunista, no tardará en hacer lo propio con el Imperio capitalista, para fundar una sociedad regida por la Clase Media, que de todos modos es ya mayoritaria en el mundo.

En su reseña al libro, Ricardo González Vigil señala en relación al poema final “Con el sol en los órganos” que la naturaleza es “vista desde un ángulo distinto al contestatario [poemario] Contra Natura : Un Con-y-según-Natura”. ¿Qué opinas de esta lectura?
No, discrepo con esa interpretación, porque una reconciliación con sus raíces, explícita en el libro, no significa ir a un ordenamiento conservador. Además ese poema habla, como todos los de este grupo, de la muerte en diversos enfoques, lo que constituye uno de los epicentros del poemario.

En este mismo poema (“una reflexión sobre la muerte y una elegía a la vida”, como señala Fernando de Diego en la presentación) expresas lo siguiente: “Por eso es que se guarda el polvo en cementerios / Como una colección de frascos de botica / Por eso no me cremen cuando muera / No sea que me traigan un día de regreso / Estos humanos locos”. ¿Qué hay de este tema?
Es la resurrección científica, huxeliana, que sin duda nos acecha en algún laboratorio con todo este asunto del genoma humano. Estos humanos locos debía estar en brasileño…

En relación a la filosofía del libro, quiero mencionarte unos versos. En “Los tíos de Huaraz” dices: “Pero siempre nacen más de los que mueren / Y es ésta la estrategia de la vida / Que será siempre mas grande que la muerte / Aunque sólo sea porque corre más rápido”. Y en el poema “Con el sol en los órganos” expresas algo parecido: “La vida es siempre más: sus estrategias / Son más inteligentes que la muerte / Que sólo sabe hacer de diferencias polvo / Indistinguible”. Esa “toma de posición y concepción del mundo” que significa volver a la Casa Grande , como señala Víctor Ruiz Velazco en el epílogo, y que tiene que ver con “una decisión tomada por un valor ético fundamental en la aceptación y regocijo de la propia identidad”, como escribe el propio Ruiz, ¿se amplía a la propia vida en sí? ¿Cuál ha sido el trayecto que dio como resultado esta filosofía?
Bueno esta filosofía me parece sencilla y concluyente si te pones a pensar que después de todas las gigantescas guerras, pestes, hambrunas y catástrofes que han asolado a la humanidad, hemos llegado a la cifra record de 6 mil millones de seres humanos. Y seguimos creciendo.

Una pregunta final. Hay un poema tuyo que publicaste en la revista “Juego de hojas” de México y cuyo lenguaje estaría entre el de Consejero del lobo y el de Contra Natura . ¿Puedes hablar un poco de este texto?
Si mal no recuerdo ese poema, “El que regresa”, lo escribí en La Habana a fines de 1963, cuando me aprestaba a regresar al Perú al cabo de casi 2 años de ausencia, y me preguntaba cosas. Manuel Mejía Valera, un amigo de Gonzalo Rose, me lo pidió a mi paso por México, para esa revista “Juego de Hojas” que luego apareció. Nunca le he dado mucha importancia a este poema, y creo que por eso lo he excluido de mis antologías, como lo hice con otro que se llama “Rito de Purificación” que salió en Los Nuevos.

¿Quisieras añadir algo en particular?
Por ahí ha estado corriendo la especie de que los poemas de Casa Grande los tenía escritos de antes de Consejero del Lobo, lo cual es una barbaridad, porque hace 34 años no se hablaba de ADN o de Genoma Humano. Los he escrito en el mes de octubre, en cosa de dos semanas y lo he publicado apenas un mes y pico después.

Y para terminar, algo que no deja de irritarme es que un cierto Marco Aurelio Denegri, que se dice sexólogo y tiene un programa en la TV peruana, se permite decir que en mi libro no hay poesía y que sólo podría interesar a mi familia. Si a un crítico literario no le gusta mi libro, vaya y pase. Pero un paramédico no tiene por qué opinar de poesía: si su ejemplo prospera, pronto los urólogos, los ginecólogos, los estomatólogos, los peluqueros y las manicuras van a venir a decirnos lo que es poesía y lo que no es poesía. ¿Qué sabe el burro de alfajores? ¿En qué se mete ese maquisapa, que no sabe distinguir un poema de una coliflor? Zapatero, a tus zapatos.


(Crédito de la nota y fotografía:

Nota sobre Rodolfo Hinostroza por su tercer poemario "Memorial de Casa Grande"


Reproducimos la nota que efectuó el periodista Javier Ágreda sobre el poeta peruano Rodolfo Hinostroza, publicada en el Diario "La República" el día 14/01/2006.

Memorial de Casa Grande

Más de 30 años después de la publicación de su último poemario -Contra natura (1971)-Rodolfo Hinostroza nos entrega en Memorial de Casa Grande (Lustra editores, 2005) un conjunto de cinco poemas que narran la historia de las más recientes generaciones de su familia. La de sus ancashinos tíos-abuelos paternos en "Los tíos de Huaraz" y "Las bodas de la tía Luchita"; la de sus abuelos maternos y tíos limeños en "Los hijos de Clausen"; y la de su padre en "Los huesos de mi padre". Por último, el escritor reflexiona acerca de su propia existencia ("viviendo tantas vidas como ancestros") y muerte en el poema "Con el sol en los órganos".

Si bien la obra de Hinostroza, como casi toda la poesía de la generación del 60, se ha caracterizado por incluir elementos narrativos, esta vez estos elementos se vuelven dominantes, dejando fuera las alusiones intertextuales y las reflexiones metaliterarias de la poesía hinostroziana. Además, se abandona todo tipo de retórica y métrica por un lenguaje oral y coloquial: "Mi madre Gloria era / la chica linda del Callejón del Buque / de bajoelpuente, en el jirón Trujillo, manyas primo". El resultado remite a esa tradición de poesía en español que va desde los romances hasta los corridos mexicanos, recreados en uno de estos poemas: "Loco de rabia asesina / el tal chileno culeo / se enfrentó con su entenao...".

Fue el crítico español Fernando de Diego quien motivó a Hinostroza -al pedirle algunas páginas sobre el pasado de su familia- a escribir estos poemas. De Diego destaca, en el prólogo, el valor testimonial de este Memorial que recorre el siglo XX peruano a partir de los avatares de dos familias de diferente origen pero de la misma clase media. Las crisis económicas, la migración, el retrato de la Lima "que se fue", las injusticias raciales y de género, aparecen en estas páginas ligadas a ciertos aspectos de la cultura popular. De ahí las diferentes menciones fílmicas, culinarias y musicales: "Celia Cruz la cubana / con la Sonora Matancera desde luego / que venía para el carnaval de Barranco...".

Por supuesto, los seguidores de la poesía de Hinostroza se preguntarán si ese valor testimonial justifica la renuncia al complejo y rico universo de Consejero del lobo (1965) y Contra natura; a esa poesía desarrollada a partir de la provechosa lectura de Saint-John Perse, Pound, Eliot y Shakespeare. Demasiadas renuncias solo para incursionar en territorios poéticos bastante transitados, pues en el Perú contamos ya con una serie de testimonios similares, y hasta de una mayor diversidad cultural, que se inician con la obra fundadora de Leoncio Bueno (Trujillo, 1921) y abarcan hasta libros de autores de promociones recientes como Casa de familia (1995) de Selenco Vega.

Cosas del lenguaje
"Antes mi poesía era acusada de hermética, difícil, bastante barroca..." ha dicho el poeta en entrevista reciente, "...entonces me he propuesto simplificarla. He hecho una cosa más sencilla, con un lenguaje corriente". A pesar de este propósito, su entusiasmo por el lenguaje "corriente" no parece ser mayor que su vocación barroca, y en "Con el sol en los órganos", el poema final del libro, el verso endecasílabo, el más prestigioso de la literatura en español, se vuele dominante. Y con él comienzan a sentirse ciertas resonancias gongorinas: "El mar al borde de la carretera / con su lonja de sol que reverbera...".

Perfil
Nacimiento. Lima, 1941. Poemarios. Consejero del lobo (1965), Contra natura (1971), Poemas reunidos (1986). Narrativa y teatro. Aprendizaje de la limpieza (1978), Fata Morgana (1994), Apocalipsis de una noche de verano (1986), Cuentos de extremo occidente (2002).


(Crédito de la nota:
(Crédito de la fotografía:

"Memorial de Casa Grande" de Rodolfo Hinostroza



Título: Memorial de Casa Grande.
Género: Poesía.
Autor: Rodolfo Hinostroza.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 23 cms. x 15.8 cms.
Precio: S/. 25.00
Año: 2005
Número de paginas: 56
ISBN: 9972257010


"Memorial de Casa Grande", fue el tercer libro de poemas que publicó el reconocido poeta peruano Rodolfo Hinostroza, tras un prolongado periodo de silencio lírico, de nada menos que 34 años, tras los que Hinostroza confió en Lustra editores, para la publicación de este tercer poemario. Está de más decir, que habiendo pasado tantos años desde que remeciera el ámbito literario con sus archifamosos poemarios "Consejero del lobo" (1965) y "Contra natura" (1971, que le valió el Premio internacional de poesía "Maldoror"), Memorial de Casa Grande fue esperado con inusuales ansias por parte de los seguidores de la voz poética de este gran escritor, de quien no sin justicia podemos decir, es actualmente el escrito peruano vivo con mayor registro, habiendo publicado no solo en poesía, sino además en cuento, novela, periodismo, culinaria, astrología, teatro y ensayo.

Memorial de Casa Grande, es un repaso por los antiguos afectos del poeta, por aquellas vivencias relacionadas a su familia y a las emociones suscitadas en él en un ámbito tan cerrado como la familia mas cercana. Este poemario marcó así el regreso de una de las voces más notables de la poesía no solo peruana, sino latinoamericana. Voz lírica, homónima del autor, que se sumerge en el árbol genealógico familiar Hinostroza para pasar a exponer el recorrido de una familia que anclada en sus orígenes en el fundo de Huaraz, se desperdiga luego por la amplia mesocracia burguesa de la ciudad capital Lima.

El poema final "Con el sol en los órganos", sirve de anclaje con la realidad inmediata y constituye una reflexión sobre el presente y el futuro de la voz poética. Se abandona el lenguaje cargado de metáforas y referencias a los clásicos ingleses y de lengua castellana, su afecto a la cita erudita, para recurrir a un lenguaje descarnado pero cargado de referentes de la cultura popular, que fluye a lo largo de sus versos. Este es pues sin duda, un poemario memorable, pero sobre todo: imprescindible.

martes, 22 de septiembre de 2009

Entrevista a José Agustín Haya de la Torre sobre su poemario "Canto de la Herrumbre"


Reproducimos la entrevista del periodista Francisco Izquierdo a José A. Haya de la Torre, publicada en el Diario La Primera sobre su primer poemario Canto de la Herrumbre (Lustra editores, 2006), del día 04/01/2007.


“El suicidio está como una opción plena de libertad”

La muerte, el suicidio, la posibilidad de elegir, son los temas centrales de Canto de la Herrumbre (Lustra editores), reciente entrega de José Agustín Haya de la Torre. Para el autor, el sentido de este poemario gira en torno a un propósito definido: la libertad; ello a partir de señas, que van desde la música hasta viejas deudas con los románticos y simbolistas.

–¿Es este un poemario del suicidio?
–No lo definiría así. Yo creo que es un libro de la condición de vida. En todos los poemas el suicidio aparece como una opción, no desesperada, sino de probar algo nuevo. Algo que implica la trascendencia de estar vivo, y además de poder optar por la condición de ser o no suicida.

–Un aspecto en donde la muerte es un elemento trasgresor...
–Sí. La muerte es un equilibrio que está en todo momento. Es un aliento perentorio de vida, es una posibilidad de libertad que infiere en la variación de los estados evocativos.

–Como también la implicancia del cuerpo...
–Exacto, y ello va por las distintas texturas que sientes en el día. Es el hecho de saber cuan fuera o dentro puedes tener tu cuerpo de sí mismo. Esto como una exploración corporal, que radica en reconocerse en muchos aspectos, como la voz...

–Además de los ojos...
–Más que eso la acción ver. El aspecto visionario que está en Rimbaud: ver hacia adelante, ver hacia adentro. Además de saber cuan humanizante te pudo haber vuelto el mundo. Así, el pensamiento es la visión de poder mejorar algo. Es un ver no sólo físico, sino de ideas. Cuánto puedes aportar. El surgimiento de la utopía, la libertad, el amor. La poesía referida a la propia creación.

–¿Cuánto crees que tiene que ver el contexto dentro de “lo visionario”?
–Mucho. Pero es importante tomar en cuenta la represión perpetua de la sociedad. Y si logras tu libertad eres mal visto. En este caso, la voz del poemario es la de un suicida, porque decide elegir el silencio de morir para poder ejercer su libertad.

–Eso es algo que puede condensarse en un concepto anárquico...
–Tienes razón. Yo no puedo desligarme de la anarquía –que no es el desorden, sino la utopía–, y aquí la concreto. Algo que radica en el hombre por el hombre. Una definición en donde no concibes nada a menos que tú no quieras, en donde rige tu voluntad. Y ahí está lo que prima en el suicida: “si siento algo lo soy”.

–En todo esto, ¿dónde queda el surrealismo?
–No lo sé. Yo no puedo ser surrealista. No tengo condiciones. Si me arriesgo haría algo falso. El surrealismo es la vertiente más hurgada en la poesía por sus distintas texturas, además que representó en su momento el estallido absoluto de todas las artes. Para este libro yo he ido a sus fuentes, al romanticismo francés, al simbolismo inglés. Además de tomar un filtro musical, que va desde el huayno, la música clásica, el rock progresivo, hasta el free jazz.

–¿Cómo ves a la poesía peruana contemporánea?
–Creo que el periodo 80-90 marcó muchas diferencias con lo que está presente ahora, por toda la censura proveniente del terrorismo y Fujimori, que anuló cualquier tipo de voz sólida. En todo caso ahora sí hay mayor exploración y preguntas por plantear. También está internet y muchos proyectos de poesía por hacer.

Dato
José Agustín Haya de la Torre estudió Literatura en la UNMSM. Asimismo, es miembro del comité editorial de Distancia crítica.


(Crédito de la entrevista y fotografía:

"El silencio de la máquina", de Julio Fabián


Título: El silencio de la máquina.
Género: Poesía.
Autor: Julio Fabián.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 21.5 cms. x 14.5 cms.
Precio: S/. 25.00
Año: 2007
Número de paginas: 57
ISBN: 9789972257094


En el Silencio de la máquina, Julio Fabián nos presenta su mejor producción poética. Aquí los referentes culturales no pesan, sino que son asimilados y articulados en cada uno de los poemas con brillante lucidez y sobriedad, alcanzando despliegues verdaderamente importantes en los mejores textos, como en Einstein ensaya sobre la luz por ejemplo.

Y es que en este libro El silencio de la máquina es interrumpido por la voz segura del poeta quien, cual Virgilio a Dante, nos guiará hacia el descubrimiento de la trascendencia mediante versos iluminadores que hacen de este libro imprescindible.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Entrevista a Bruno Polack publicada en el Diario "Correo"


Reproducimos la entrevista que le hiciera Carlos M. Sotomayor a Bruno Polack sobre el poemario El pequeño y mugroso pólack, publicada el 01/01/2008.


Entrevista a Bruno Polack

Hace algunos años apareció una muestra de su poesía en Tetramerón, un libro que recogía las voces de cuatro poetas jóvenes. Bruno Polack ha saldado la deuda pendiente que tenía con los lectores al publicar El pequeño y mugroso pólack (Lustra editores, 2007), su ópera prima en la que demuestra su buen pulso poético.

¿Cuál fue la génesis de El pequeño y mugroso pólack?
Entre otros temas, la necesidad de detener o hacer algo con las cosas que me fascinan o me dejan sin aliento. Con las cosas que leo sobre todo. Por ejemplo, luego de leer a Villon me invade una sensación tan extraña, tan abyecta, que me deja sólo dos posibilidades, o apuñalar a alguien por la espalda en la sombra de un puente o intentar escribir algo. Claro que por imposibilidad de lo primero termino casi siempre haciendo lo segundo.

En el libro está presente el viaje, sin embargo está también la imposibilidad de salir de uno mismo. “He recorrido / innumerables prados / y no hago más que permanecer siempre, maldita sea, / debajo del umbral”.
Es la imposibilidad de asirse o de aprehender las cosas. Las cosas “reales” digo: las ciudades, las ceremonias, las relaciones. Aunque estés en medio de una estampida en un mercado de Rabat o en medio de la crisis de una relación, siempre permanecer ajeno o llegar tarde a esas decisiones que te incumben directamente. En la mayoría de los casos esto resulta absolutamente frustrante. Por supuesto que siempre queda la vaga esperanza de ser igualmente ajeno al momento de afrontarse a la muerte.

Otra constante es la referencia helénica que aparece en varios poemas...
Por supuesto, el mundo griego, visto bien, es inagotable como arquetipo de lo mágico-irracional. Un mundo lleno de mentiras, de tabús, de traiciones, de tragedias prefijadas incluso antes del nacimiento. Es fascinante. En ningún momento son realmente esos chicos que nos quieren vender con las cosas excesivamente claras en todos los campos de la cultura occidental. De haber sido así, la figura central tendría que haber sido Palámedes. Pero fue extrañamente excluido de las obras homéricas, de las tragedias, de todo, y obviamente no lo pudo asesinar otro que Ulises. Pero es pues este mundo tan rico, ineludible para nosotros, de donde salen, entre otras mentiras: la poesía y la religión.

¿Cómo te ubicas respecto de nuestra tradición poética? ¿Qué poetas son tus referentes?
Creo que aunque quisiera no podría negar la deuda con Pound que he adquirido. Además veo que se ha convertido en “el” poeta para mucha gente de esta generación. Ese es todo un tema. Sin embargo, he intentado leer atentamente también a Jules Laforgue, a Safo, a Martín Adán. También me siento muy cercano al Inferno de Reinaldo Arenas. En cuanto a la tradición poética, no tendría la menor idea de dónde ubicarme. En los extramuros supongo.

¿Cómo ves a los poetas que han aparecido recientemente, compañeros de generación?
Estoy bastante entusiasmado con lo que se pueda hacer en esta generación. Sobre todo porque esta es una generación de ruptura, o debería serlo (Los ochentas y noventas han sido, por decirlo de alguna manera, décadas bastante extrañas). Veo ahora la gestación de proyectos poéticos interesantes. Los que más me interesan son los de Alberto Valdivia, Víctor Ruiz, Jerónimo Pimentel y Cecilia Podestá. Por ahí va la cosa creo.


(Crédito de la entrevista: Diario Correo 01/01/2008)
(Crédito de la fotografía: Pável Ugaz)

Entrevista a Víctor Ruiz Velazco sobre el poemario "Délibáb enemigo del viento"


Reproducimos la entrevista a Víctor Ruiz Velazco sobre el poemario Délibáb enemigo del viento, que publicó Carlos M. Sotomayor en el blog Letra Capital el día 18/12/2007*.


ENTREVISTA A VÍCTOR RUIZ VELAZCO

Al igual que en su primer poemario, en Délibáb (Lustra editores, 2007) también está presente la intertextualidad. Sin embargo, en esta segunda entrega Víctor Ruiz Velazco se muestra más seguro de sus propios recursos expresivos y asume mayores riesgos.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Por qué Délibáb?
El libro está presentado como un gran palimpsesto, una sucesión de imágenes, voces y referentes culturales y personalísimos de lo más diversos, no para que sean leídos como una totalidad armónica, como un gran collage, o sea una gran y única imagen que da cuenta del todo, sino más bien a manera de un espejismo donde se trastoca realidad y percepción y donde ni el tiempo ni el espacio bastan o delimitan nada, de ahí la imagen del Délibáb, que es el espejismo húngaro, sea la palabra que condense este sentimiento donde la autoría pasa a ser también parte de esta propuesta. El poema homónimo y el que le dio el tono al libro, toma como alterego al Quijote y la materia árabe, por ende me pareció más apropiado que el nombre del libro fuera Délibáb y no Mirage, Espejismo o Fata morgana, que por cierto ya existía con la novela de Hinostroza. Además el título por sí mismo es poético, el subtítulo Enemigo del viento es un verso de Yeats.

El gran eje temático del libro es el viaje...
Un viaje en el que el desplazamiento físico es mínimo o nulo. Es un recorrido por la historia, mis más caros libros, la vida de mis héroes literarios; y también hacia el encuentro de la amada, que termina con el desarraigo total; es un constante irse, en realidad, un amor presentado en “clave de guerra”, donde todo es evanescente. En Délibáb siempre me estoy yendo, siempre me estoy perdiendo. Todo se presenta como un espejismo al que se ingresa y no se sale nunca. ¿Qué otra cosa si no es la poesía?

Aprendiendo a hablar con las sombras, tu primer poemario, ponía de manifiesto ciertos tributos. ¿Uno de ellos podría ser a Rodolfo Hinostroza?
Sí, eso es cierto, y de hecho traté de que fuera más evidente de lo que la gente piensa, pero parece que no fui del todo claro. Si por mí fuera, hubiera puesto una nota bajo cada poema. Me encanta hablar de los poetas y sobre todo de sus poemas, pero entonces no hubiera escrito un poemario, sino un ensayo sobre la poesía. Aprendiendo a hablar con las sombras es hasta cierto punto un libro de homenajes, una revisión y reescritura de mis autores favoritos y un “demostrar” –y ahí está la vehemencia juvenil– mi proceso de aprendizaje, sobre la marcha, de la palabra y sus posibilidades expresivas. Por esa razón creo que el libro como tal no termina de funcionar del todo como unidad, como estructura, quiero decir, pero considero que poema por poema no se le puede reclamar nada.

¿Cómo definirías Délibáb en relación a tu primer libro?
Creo que era un lugar previsible al que llegaría. No hay nada gratuito, todo es parte de un proceso. Si alguien lee mi primer libro, verá que la aparición de Délibáb era inminente y entenderá mejor además mi propuesta. Estos dos libros, junto a Euforión o La presa y Liebe: la muerte en el otro, conforman la primera etapa de mi obra llamada también Aprendiendo a hablar con las sombras, creo que el título habla por sí solo. Aunque también podría llamarse la etapa de la materia Marianne que es el verdadero y gran personaje que atraviesa los cuatro libros y que increíblemente todos obvian privilegiando a una voz que nunca señala el lugar del cuerpo. Después de eso, tengo algunos proyectos en los que estoy trabajando con gran entusiasmo, pero ya más tranquilo, más reposado, sin las ganas locas de incendiar al mundo que tenía a los 18.

Tú perteneciste quizás a la última generación de discípulos de Wáshington Delgado. Incluso ganaste un premio que lleva su nombre. ¿Qué es lo que más recuerdas de él?
Wáshington es uno de mis maestros y es un honor poder decir que fui amigo suyo también. Creo que era un hombre verdaderamente notable y un poeta excepcional. Recuerdo su pasión por El Quijote, su dicción perfecta, su cigarro, las conversaciones interminables en su casa o las lecturas en La Noche de Lima que organizaba Alessandra Tenorio y donde en una ocasión volvió a encontrarse con Romualdo. Haber tenido la oportunidad, gracias a Lucho y Sonia (hijos de Delgado), de llevar a cabo una antología sobre su obra a propósito de sus ochenta años, ha sido volver a reencontrar a Wáshington también y comprender en su real dimensión, a la luz de cuatro años de su partida, cuan importante y necesario era, aunque es un consuelo saber que su voz siempre estará.

¿Cómo ves a tus compañeros poetas de generación?
Tengo mucha fe en esta generación; de hecho todos nos conocemos desde finales del siglo pasado y ninguno ha renunciado a pesar de las dificultades, eso de por sí ya es un milagro solo posible en un país como el Perú. Creo que las obras de Polack, Tenorio, Haya de la Torre, Huamán, Guillén, Sordómez, Lazarte y Podestá son de las más valiosas, pues no solo han alcanzado una expresión propia, sino que en algunos de estos casos hay una reflexión importante sobre el hecho poético, una propuesta: una Obra. Lo demás sólo el tiempo lo dirá.

*Versión completa de la editada que apareció en el Diario Correo el 18/12/07.


(Crédito de la entrevista:
(Crédito de la fotografía: Eduardo Cavero)

Délibáb enemigo del viento, de Víctor Ruiz Velazco


Título: Délibáb enemigo del viento.
Género: Poesía.
Autor: Víctor Ruiz Velazco.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 22 cms. x 14 cms.
Precio: S/. 25.00
Año: 2007
Número de paginas: 78
ISBN: 9786034511903


Es desde el "elogio de la locura" que Délibáb enemigo del viento de Víctor Ruiz Velazco, se nos presenta como una obra de largo aliento, llena de momentos aterradoramente hermosos, un itinerario por los cruces entre literatura y delirio que hacen del metarrelato de la historia un susurro fresco e iluminador en las nuevas escrituras latinoamericanas actuales.

Este libro nos lleva por una línea de tiempo curva, rutilante, adversa, pero sobre todo firmemente delineada como los tatuajes sobre la piel que producen el sol y el viento, como una página en blanco leída por un ciego.

Si con Aprendiendo a hablar con las sombras (2003), Víctor Ruiz Velazco inauguraba su imaginario tan personal y a la vez profundamente literario, con Délibáb enemigo del viento profundiza en los intersticios de esas llanuras, mares y desiertos, densifica su palabra poética y construye un cuerpo sin órganos como libro donde la autoría es un juego de despersonalización, especulación y genio.

Nota en el Diario "El Comercio" sobre el poemario "El pequeño y mugroso pólack"

Reproducimos la nota que publicó Diego Otero en el Diario El Comercio sobre el poemario El pequeño y mugroso pólack de Bruno Polack, el día 27/11/2007.


EL PEQUEÑO Y MUGROSO PÓLACK

Bruno Pólack
Lustra editores
Lima, 2007


Bruno Polack ya había demostrado un talento inusual cuando su libro (Alegorías hiperbólicas) o las ruedas del beso de Reinaldo Arenas destacó como la propuesta más sólida de Tetramerón, ese four pack poético (Polack, Sergio Camacho, Diego Molina y Luis Cruz) publicado en el 2003.

Lo de ahora, a pesar del título autoindulgente y engañoso, es un paso adelante, una apuesta en la que hay dosis equilibradas de riesgo y de control. El pequeño y mugroso Pólack es un libro breve pero intenso, áspero, difícil, planteado en un lenguaje inteligente y oscuro. Y como para complicarle las cosas más al lector, es un libro en el que el eje temático es la confusión del viaje; un viaje que es físico -a veces incluso errático- y simbólico. "Ya que ha pasado lo que tan febrilmente anhelé / anhelo ahora el tiempo de los anhelos", dice Pólack, con melancólica ironía. Recomendable.

(escrito por Diego Otero)


(Crédito de la nota:
(Crédito de la fotografía:

El pequeño y mugroso pólack de Bruno Polack


Título: El pequeño y mugroso pólack .
Género: Poesía.
Autor: Bruno Polack.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 20.5 cms. x 15 cms.
Precio: S/. 25.00
Año: 2007
Número de paginas: 44
ISBN: 9786034511927


Hace algunos años, la publicación de "Tetramerón" –libro que albergaba las propuestas de cuatro autores– dejó como saldo positivo la original e interesante voz de un poeta en ciernes. Se trataba de Bruno Polack y su poemario (Alegorías hiperbólicas) o Las ruedas del beso de Reinaldo Arenas. En dicho primer poemario, el autor ya lucía el singular oficio e interesante técnica que con los años se ha intensificado, consolidando una propuesta innovadora, no solo en cuanto a los temas y diversas alusiones simbólicas referidas, sino también en cuanto al lirismo que el mencionado poeta ha hallado, y que le ha valido cosechar no pocos elogios.

Es así, que Bruno Polack nos sorprendió gratamente con un nuevo poemario en el 2007 -el mismo que se hizo esperar con ansias por parte de aquellos que habían conocido su propuesta primigenia-. Dicho poemario fue titulado: El pequeño y mugroso pólack, título con el que el autor no solo apelaba a una versión lúdica de sí mismo, sino también hacía referencia a una poética caracterizada por la mezcla de un humor negro e irreverente, con una prolijidad lírica bastante escasa en la poesía peruana de las últimas décadas. El poeta se vistió así de saco y corbata, pero no apartó de su expresión, aquella ironía, a veces tan necesaria para poder sobrellevar la existencia.

Nota sobre "Suzuki Blues" escrita por Javier Ágreda



Reproducimos en la presente entrada, la nota que sobre el poemario Suzuki Blues de Renato Sandoval, publicó Javier Ágreda en su blog Libros, el día 03/07/2006.


Renato Sandoval
(Lima, 1957) es uno de los más empeñosos difusores de la poesía en nuestro medio, tanto por su trabajo académico (en las universidades Católica y de Lima) como por su labor como traductor, director de revistas literarias y editor de libros. A ello suma su propia obra -iniciada con Singladuras (1985) y que tiene su punto más alto en Nostos (1996)- que une la reflexión poética con el conocimiento de las diversas vertientes de la tradición literaria occidental, desde los clásicos grecolatinos hasta los escritores nórdicos de la actualidad. En su nuevo poemario Suzuki Blues (Lustra, 2006) Sandoval incursiona, con el mismo rigor y documentación, en ámbitos propios de la literatura oriental.

Medio centenar de poemas, de una extensión promedio de unos 15 versos, componen Suzuki blues; y cada uno de ellos parte de un haiku, renga o tanka de algunos de los poetas “clásicos” orientales: Basho, Li Po, Wangiu, Tu Fu, etc. Los textos de Sandoval retoman motivos de esos poemas para desarrollarlos y traerlos a nuestro contexto actual. La observación de la naturaleza, tan característica del arte oriental, se combina por eso con descripciones de la vida urbana moderna: “Hoy el rocío borra lo escrito...” se inicia uno de los poemas basados en textos de Basho, para después pasar a hablar del “smog” y los “claxons”, inevitable telón de fondo de nuestra “tanta prisa” cotidiana.

Lo que se mantiene constante son los temas, que remiten a las concepciones básicas del budismo y taoísmo: la impermanencia o condición efímera de todo lo humano, el elogio de la sencillez y la pureza, la opción por lo quieto y pasivo, la búsqueda de una verdad interior. La oposición de estos fundamentos con nuestra religiosidad cristiana, obsesiva búsqueda de conocimientos científicos y optimista fe en el futuro se convierte por eso en el eje de la mayoría de los poemas. Sandoval expresa esa oposición a través de imágenes y elementos simbólicos que contrastan lo diurno y lo nocturno (sol-luna, trabajar-dormir, luz-sombra): “ríe en el sol la última marmita y a la luna señala...

Resulta un verdadero acierto abordar esta temática sin imitar formas o técnicas de la literatura oriental; y sin llegar a ese malentendido minimalismo en que han caído otros autores con proyectos similares. Por el contrario, en Suzuki blues el manejo de los símbolos e imágenes está inscrito en esa línea literaria que va de la poesía simbolista (Sandoval ha escrito ensayos sobre Eguren y Rilke) hasta los herméticos italianos. Y en cuanto al lenguaje, el empleo de aliteraciones y rupturas gramaticales, sumado a la peculiar adjetivación, hace que algunos versos adquieran resonancias vallejianas: “Sinfónica la mora / que cobra tres y otros / tres por nada cierto y aun / dos más entre tanta ortopedia y descalabro...

(Crédito de la fotografía:

Suzuki Blues de Renato Sandoval


Título: Suzuki Blues.
Género: Poesía.
Autor: Renato Sandoval.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 19.5 cms. x 13.8 cms.
Precio: S/. 20.00
Año: 2006
Número de paginas: 62
ISBN: 9972257037


Suzuki Blues, es el sexto poemario que nos entrega el poeta peruano Renato Sandoval, de quien no sin justicia podemos afirmar que se trata, además, de uno de los principales promotores culturales del Perú. Para corroborar esto bastaría apreciar su ardua labor de traductor y editor de autores imprescindibles para la tradición occidental (Arnaut Daniel, Pavese, Rilke, Kafka), al igual que de autores de tradiciones muy poco conocidas en América Latina como la nórdica (Agren, Haavikko, Södergran, Stenberg, Boberg) revistas de circulación nacional e internacional (Evohé y Fórnix), investigador de lenguas aborígenes en extinción y viajero incansable. Todo esto hecho con la "oriental" modestia y el perfil bajo que siempre lo han caracterizado.

Pero si Renato Sandoval es un gran traductor y editor, también es un poeta notable, que ha aspirado siempre a la universalidad. Y es que sus poemarios tienen el mismo afán por mostrar la voz del otro, esto, en parte, como consecuencia del fenómeno de globalización, en su sentido positivo, del que el autor siempre ha querido dar cuenta. En ese sentido, Suzuki Blues responde, por ejemplo, a un diálogo profundo entre la literatura zen (de Corea, Japón y China) y la tradición poética de Occidente, mediante el procedimiento del uso del pasado (a la manera de Jung) para la estructuración del presente. Así, todos los textos de este libro tienen como punto de partida un haiku, un renga, un tanka o un koan, pertenecientes a algún poeta de Oriente, cuyo nombre aparece consignado entre paréntesis al final de cada poema.

Nota sobre "Canto de la Herrumbre", escrita por Pedro Granados


Reproducimos aquí la nota que sobre el poemario Canto de la Herrumbre de José Agustín Haya de la Torre, publicara Pedro Granados en el blog de Pedro Granados, el día 29/06/2007.


Canto de la Herrumbre de José Agustín Haya de la Torre (Lima: Lustra editores, 2006)

Nos ha dejado una muy positiva impresión este primer poemario de José Agustín (Lima, 1981), aquello de su “inquebrantable creencia en la poesía” que es otro modo de declarar su fervor por ella y, sobre todo, sabiendo hacérnoslo compartir. Creemos que éste es el distintivo fundamental de la vocación de alguien que se echa a escribir poesía, muy por encima de hacerlo cara a temas, agendas teóricas o efemérides. Ciertamente, también percibimos el eco de sus lecturas --como es de preveer en un graduado de literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos--, pero éstas se hallan siempre al servicio de aquella pasión primigenia; jamás pretenden ser onanista vitrina de saberes y, algo más importante, el yo poético rechaza mostrarse de antemano como un sujeto listo ante el lector: el contrato que establecen ambos es más bien de mutua fragilidad y, paradójicamente, sostenida curiosidad ante la existencia.

El reiterado cultivo del oxímoron muerte-vida, que le viene a Haya de la Torre por parte de Vallejo (vía Javier Heraud y César Moro, en este orden), se haya internalizado en la médula de su escritura; no es alusión meramente superficial, menos, giro conformista o melancólico. Aquél es pepa de la alegría que destila todo este poemario; gozo auténtico, aunque no menos reflexivo, quizá a la manera de un Dylan Thomas. De alguien que piensa con los pulmones, con los que se debería también escribir, y a un --singularmente prematuro-- ritmo de su propia respiración:

Alguna vez…

Alguna vez
a la muerte encontré
sentada frente a mí
descorazonada

En ella me reconocí

Siempre hemos sido
los mismos
Siempre
los que del fuego hemos cuidado

Ve y ama
terminó diciéndome

Y me eché a morir
Amándola



(Crédito de la nota: http://blog.pucp.edu.pe/item/11199)
(Crédito de la fotografía:

"Canto de la Herrumbre" de José Agustín Haya de la Torre


Título: Canto de la Herrumbre.
Género: Poesía.
Autor: José Agustín Haya de la Torre.
Editorial: Lustra editores.
Dimensión: 19.5 cms. x 16.9 cms.
Precio: S/. 20.00
Año: 2006
Número de paginas: 40
ISBN: 9789972257070


El poemario Canto de la Herrumbre, de José Agustín Haya de la Torre, es un canto callado, debido a la herrumbre que sella nuestras gargantas, es el resultado de un trabajo constante y honesto de parte del poeta frente a la poesía. Un trabajo arduo que copó los primeros años de producción literaria del autor, de quien poco supimos antes de la publicación del presente libro en el año 2006, tras los múltiples recitales, encuentros y publicaciones en los que participó a comienzos del año 2000. Sin embargo, por fortuna José A. Haya de la Torre decidió volver del silencio, para efectuar la entrega de este poemario breve, pero muy sólido.

Canto de la Herrumbre, contiene poemas cargados de contemplación y una búsqueda de silencio, y mas silencio, como no podría ser de otra manera. Y es así que el autor construye este libro "en clave de muerte", pues es solo después de la llegada de ésta que la voz es liberada de su cuerpo opresor y puede reformularse incluso en las voces de otros para ser transgresiva. Este poemario se escribió para volver al silencio, y para poder tener el tiempo de amar. Los periodos de silencio del poeta, suelen ser los más fecundos en su proceso de aprendizaje, pues es desde el silencio que éste construye todo un universo cargado de vida, música y color; es desde el silencio que el poeta aprende a escuchar y sentir su ritmo interior. Sus latidos. Los poetas se preparan desde el silencio para embestir al mundo, que duda cabe.

El concepto de la herrumbre en relación al viaje que significa hacer un libro, y tan íntimamente ligado éste al tema de la muerte como destino último e infranqueable, y sin embargo, liberador, queremos entenderlo por el lado del viaje que incluso en el distanciamiento del camino (que para muchos otros implicaría el perderse) encuentra su recompensa en la ruta que traza día tras día porque está siempre dispuesto a sorprenderse, ver y deleitarse, y hacernos partícipes siempre in sito, nunca virtualmente, de aquello que otros no ven ni pueden sentir, porque deciden llamar a una agencia y convertirse en "turistas" intelectuales, en algunos casos. En contraposición a esto, el presente poemario tiene ese sabor añejo de lo real y vívido, solo apreciable en aquellas cosas que realmente importan porque fueron forjadas por el tiempo, la alineación de las grandes figuras celestes y el Amor, y su siempre manifiesto deseo de trascendencia. Este es pues, el designio de Canto de la Herrumbre.
 

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