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martes, 29 de noviembre de 2011

Nota sobre Ruido Blanco (Lustra, 2011) en La República

Reproducimos la nota que sobre el poemario Ruido Blanco (Lustra, 2011) de Mario Pera publicó Javier Ágreda el día 28/11/11 en el diario La República.






Ruido blanco


Por: Javier Ágreda




Dos años después de su auspicioso primer libro –Preparaciones anatómicas (2009)– el poeta Mario Pera (Lima, 1981) reúne en Ruido Blanco (Lustra, 2011) un conjunto de 20 poemas que nos remiten (a través de imágenes contradictorias y símbolos de muerte y destrucción) a un mundo de sombras, fuego y cenizas. En este escenario apocalíptico, en el que el tiempo no transcurre, el yo poético se cuestiona obsesivamente acerca del destino y el sentido de la existencia humana.

En la búsqueda de certezas, se apela a los vínculos familiares (la figura de la madre, la paternidad) como a la propia vocación literaria o artística; pero más que nada al cuestionamiento de la fe, los ritos y los mitos relacionados con el catolicismo. Es el tema dominante, como se puede apreciar desde los títulos de los textos (“Auto de fe”, “Oteando el Edén”, “Miserere”, etc.), y se llega hasta a la identificación del poeta con Cristo: “mi sangre… / se hizo un río de muerte que corona el Gólgota”.

Pero estos poemas no parecen ir más allá del escepticismo irónico o de un nihilismo bien expresado en lenguaje lírico. Haría falta un mayor desarrollo, textos de mayor aliento, para que el poeta reflexione con más fundamentos acerca de los temas que aborda o aquello que critica. A eso se suman algunos excesos formales, como el abuso de las citas y alusiones “cultistas”. Ruido blanco no llega a superar a Preparaciones anatómicas, pero sí confirma la calidad y el interés de la poesía de Mario Pera.



martes, 15 de noviembre de 2011

Reseña de Ruido Blanco (Lustra, 2011) por el poeta Diego Molina Rey de Castro



And now I’ll be at
liberty to enjoy the whole truth in one soul and one body

Arthur Rimbaud


Intentando leer algunos estudios que fusionan lo que es sonido con matemática, se podría decir lo siguiente: el ruido blanco es una señal que contiene todas las frecuencias y todas ellas muestran la misma potencia. Igual como la luz blanca contiene a todos los colores. Por eso el nombre. Es decir, todas las frecuencias, que juntas se hacen ilegibles, pero al unirlas en la misma potencia dan como resultado una sola señal.
Así también, el ruido blanco es el residuo que queda después de extraer toda la redundancia a un proceso estocástico. En suma, cuando un componente caótico, impredecible, o una serie de variables aleatorias «evolucionan» en función a otra variable estable, «generalmente el tiempo». El resultado de eso, en términos estadísticos, es el ruido blanco.
En el mismo sentido, el último poema del libro de Mario Pera se llama «Después del Caos» y sus últimas líneas sentencian la epifanía producida en el ejercicio del libro. Y es que Ruido Blanco de Mario Pera es la «recepción» de todas las frecuencias que percibe la antena del poeta y que van siendo «traducidas» a través de una variable, de una sola potencia: la poesía.
Para el autor, sin la poesía, todos esos «ruidos» externos, internos, aprendidos, familiares, soñados, históricos, deseados, religiosos, etc. son imposibles de aprehender. La palabra le permite a Mario Pera, y/o a su yo poético, coger esos ruidos, esas frecuencias, para encontrar su propia voz, su propia razón de ser. En suma, su propia señal que le dará su sentido en el Mundo. El resultado de esta gran tarea es Ruido Blanco.
Esta urgente necesidad de sintonización con el caos es un punto de inflexión que sucede en varios poetas cuando encuentran, en la poesía, la señal para descubrir su destino. Pero esto obliga a «fundirse» en la suma de todos los ruidos, cuya mejor analogía es el Infierno. Este proceso, que es como la aplicación de la Teoría del Todo a uno mismo, tiene su exponente más simbólico en Una Temporada en el Infierno de Arthur Rimbaud.

Mario Pera en el Infierno
Entonces, permítanme resaltar algunas similitudes y diferencias entre ambos libros. No en el sentido estilístico, ya que la obra de Rimbaud es narrativa, casi teatral, sino más bien en el puro estado del ser y la intensión. Al igual que el escritor francés, Mario Pera ha descendido a sí mismo —como dice Jerónimo Pimentel en la contraportada—, para encontrar si lo que —como ser humano, como escritor— es suficiente para obtener una justificación a la existencia como especie, y a la suya propia. Este libro se confiesa único ante el momento por el que pasa el escritor: «Nunca he escrito sobre esto. Algunas veces apreté mi puño contra la hoja vacía, y todo fue inútil, las palabras se quebraron sobre el papel». Dice Mario Pera en el poema titulado «Se sueltan las amarras».
Vamos desde el principio: mientras esa búsqueda capital le exige a Rimbaud desentrañar a sus ancestros y la historia de Francia, para Mario Pera, el comienzo de esta aventura es más personal, se inicia con sus padres. «Mi madre no se llama María, no es virgen, ni hubiese permitido que me flagelaran, tolerándolo en sosiego». Estos son los primeros versos del primer poema. La imagen de la madre es relativamente recurrente en el libro, ella es el origen de la moral cristiana —la simbología cristiana sí es constante en varios versos— que el poeta siente que traiciona, ya que no es parte de su naturaleza: «el rosario de mi madre, que arde bajo mi almohada». Esto mismo le sucede a Rimbaud con la moral cristiana y, en general, con las directrices de la civilización. Esto le genera un severo cuestionamiento en lo más profundo del infierno. En el caso de Mario Pera, el cuestionamiento se da por momentos muy definidos, como en «Auto de fe» donde confiesa que «extraña la vida», porque sabe que su destino, erguido por su naturaleza, es cercano a la muerte.
Regresando a la vía de su destino, el poeta se reconoce un mal hijo, un agnóstico, un onanista, «yo también soy un traidor —nos dice en “Oración del Clochard Moribundo”—vendí mi nombre, y mi voz la enclaustré eternamente en el llanto de mi madre». Se nos devela entonces, en esta inmersión, en este soliloquio, que el poeta es como Judas, y, aunque posiblemente correrá la misma suerte, decide proseguir su camino.
Pero la analogía del yo poético se da más veces con Cristo, en el sentido de continuar con un destino que, movido por sus convicciones y su naturaleza, tiene un destino fatal. Esto resulta un tanto irónico a primera vista, ya que rechaza la moral cristiana más no a su forjador. Visto con otros ojos, se trata de la intriga de encontrarse con uno mismo y todas sus contradicciones, al igual como le sucede a Rimbaud. Pero el poeta se concibe profeta, «el de la orfandad», pagano y amoral, ése es el abismo que descubre en sí, un abismo ciego, «que fluye por los otros caminos del planeta, hundiendo su tiempo, en el tiempo de lo divino». El aventarse a ese abismo interno es el gran cuestionamiento del escritor y, en donde, como veremos más adelante, se encuentra siempre la poesía.
De ahí viene su identificación con Los Malditos, quienes «cabalgan devotamente, uno tras otro, apretando el carbón de la locura contra su alma». Si bien esta imagen los identificaría con los jinetes del Apocalipsis, lo cierto es que es la «locura blanca» la que los guía, la que atrae al poeta y que se refiere al «maldito trabajo de escribir». Pues la naturaleza terrible que ensalza y que genera tanto dolor al escritor no es su forma de vida, o su moral intrínseca, como sí sería el caso de Rimbaud.
Su grave problema es el haber sido elegido para escribir, para ser poeta. Las consecuencias de ello destilan en el poemario, es por ello que Mario Pera se cuestiona e intenta ser lo más sincero consigo mismo que pueda. Esa es la maldición que acosa al poeta y que, como en Una Temporada en el Infierno, exige dejar la infancia y todo lo aprendido, para poder escribir «un poema como el oro más puro», aunque tenga sabor a desesperanza, pero que, aunque muerto, todavía puede recibir la santidad. Es, en este sacrificio, de muerte de la persona, en la que debe resucitar, más allá del escritor o el yo poético, los poemas en sí. Aquellos que no volverán a su creador.

Epílogo
A manera de conclusión: Mario Pera nos guía, a través de estos poemas, por todos los «ruidos» de su vida, que van siendo canalizados por lo más profundo de la naturaleza del autor, en la búsqueda de una razón de existir que le dé el sentido al Universo. Entonces, la señal que le ha permitido interpretar la realidad es, en sí, la respuesta. El autor encuentra, entonces, que su verdadera labor es la trascendencia a través de la escritura, aunque esto sea, al mismo tiempo, una maldición. Este sacrificio permitirá —como él mismo dice— «Rehacer la fe y la eternidad/ sobre los muros desordenados del Edén».

miércoles, 26 de octubre de 2011

Presentación del poemario "Ruido Blanco" de Mario Pera

La presentación se llevará a cabo en el auditorio del primer piso del ICPNA - sede Miraflores, el jueves 10 de noviembre a las 7:00 pm. Los presentadores serán Diego Molina Rey de Castro y Jerónimo Pimentel. Moderación a cargo de Víctor Ruiz Velazco.

martes, 21 de junio de 2011

Entrevista a Miguel Ángel sanz Chung por Carlos Sotomayor

Reproducimos la entrevista de Carlos Sotomayor al poeta peruano Miguel Ángel Sanz Chung con motivo de la publicación de sus poemarios "La casa amarilla / Casa abandonada" (Lustra, 2011).



Miguel Angel Sanz Chung publicó su primer poemario, La voz de la manada, en el 2002. Y ya desde ese momento concitó la atención de la crítica y de los lectores de poesía. Luego aparecieron Quién las hojas y Paciente 164. Ahora acaba de presentar el díptico Casa abandonada/Casa amarilla (Lustra editores, 20011), un poemario catártico que confirma su buen pulso lírico.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Qué recuerdas de La voz de la manada, tu primer libro?

La voz de la manada nació de alguna manera como una respuesta natural a una evolución que se venía dando en mí por una serie de preocupaciones por ciertos temas. Lógicamente tenía muy claro lo de escribir poesía. Cuando estábamos en la Universidad creíamos que íbamos a encontrar las herramientas necesarias para hacernos escritores, y luego te das cuenta que en la facultad de Literatura sólo están forjando críticos. Por suerte, comienzas a rodearte de una serie de personas que sí se preocupan como tú de lo mismo. Y un gusto que tenía desde muy pequeño era el de la zoología. Y fue la confluencia de ambas cosas: la poesía y el gusto por los animales. Lógicamente, con la intención de reflejar en cada texto la visión del ser humano. Y así se dio, de una manera muy natural. Es un libro al que le tengo mucho cariño.

Por esa época integras el grupo poético Elefante…

Sí, yo escribo los textos en la misma época en la que habíamos formado como grupo. Fue con Diego (Diego Alonso Sánchez) con quien vimos la idea de formar el grupo. Inmediatamente convocamos a Agustín (José Agustín Haya de la Torre), Lucho (Luis Alberto Valladares) y Moisés (Moisés Sánchez Franco). Más adelante a Romy (Romy Sordómez). Y siempre la idea era de juntarnos, de ayudarnos entre nosotros, mostrándonos nuestros textos, de criticarnos. Y una vez que pensamos que algunos cuantos textos de los que nos habíamos mostrado podían ser publicados, pensamos en ponerlo en un formato que pueda ser repartido gratuitamente.

Luego de algunos años aparece Quién las hojas. ¿Por qué ese largo intervalo de casi cinco años entre el primer poemario y este?

Luego del primer libro, la segunda búsqueda probablemente se te hace más complicada, en el sentido de estar retorciendo la cabeza y tratando de dar un buen segundo libro. No había mucha preocupación por lo que pudiera pensar la gente, sino el hecho de tú mismo sentirte cómodo en un segundo proyecto. Y así se fueron formando textos. Y creo que también influyó el haber dejado el país. Yo en el 2004 me fui de aquí y me absorbió mucho más el tener que buscar trabajo, en ver cómo sobrevivir en España, de ser independiente. Me casé, además, en el 2005. Digamos que la vida inmediata tomó más peso. Y hasta que no pasó tiempo, la publicación no fue lo más importante. Porque es cierto que antes que se publicara el libro llevaba un par de años escrito. Ese espacio me permitió aprender y ahora siempre dejo descansar los libros un par de años antes de publicarlos.

El siguiente en aparecer es Paciente 164

Este es el único libro que no he escrito como libro. El último y los dos primeros fueron concebidos como libros. Los poemas fueron escritos y luego se fueron uniendo y luego había que continuarlos. Ideas muy obsesivas que siempre tengo que seguir desarrollando, poema a poema, hasta que me agoto. En cambio en éste hay incluso poemas sueltos que fueron escritos y publicados antes de La voz de la manada en una plaqueta. Fueron poemas sueltos que me gustaban. Y luego se me ocurrió esta idea lúdica y también corrosiva de achacárselos a un paciente psiquiátrico. Entonces, fue la ocurrencia de inventar un archivador para los archivos. Fue un juego que me gustó. Es cierto, además, que los poemas tenían una lectura dramática distinta cuando no estaban en el libro. Y al ponerlos en este libro como que ya no sentía dolor cuando leía esos poemas, ya no era esa persona. Entonces podía ponerlos en otra bolsa y quitarles ese dramatismo mediante un libro irónico. Así fue como sucedió, un poco artificioso.

Ahora nos entregas Casa abandonada y Casa amarilla, una suerte de díptico poético. ¿Los concebiste de esa manera?

Estos libros fueron escritos independientemente. Es cierto que consecutivamente: habrán pasado unos meses entre libro y libro. Pero nunca hubo la intención de publicarlos juntos. Ni yo pensé que había una unión. Es más, ni siquiera me daba cuenta que estaba repitiendo el mismo tema: de objetos, habitaciones y estancias de una casa. Estaba tan ensimismada en esa escritura, que era una especie de limpieza interna, que no me daba cuenta ni siquiera lo que cada proyecto podía significar desde afuera. Casa abandonada, que fue el que primero escribí, fue hecho de manera terapéutica. Nunca he escrito de esa manera. Lo hice para sacar una serie de cosas y luego me di cuenta que me ayudaba a sentirme mejor conmigo mismo, con mi propia familia, con mis fantasmas. Y luego, una vez que está expuesto, poder entenderme mejor. Y parece que la limpieza no fue suficiente, y fue tan instintiva que faltaba un segundo libro donde las cosas se hicieran más racionales. Y eso lo hice con La casa amarilla. Y ya mucho después de haberlos escrito, me di cuenta de que ambos tenían el mismo espíritu. Es cierto que no el mismo estilo, no la misma edición; pero sí el mismo espíritu, sí la misma búsqueda.



(Crédito de la entrevista: http://carlosmsotomayor.lamula.pe/2011/06/20/entrevista-a-miguel-angel-sanz-chung/carlossotomayor)

viernes, 17 de junio de 2011

Nota sobre "Casa abandonada/La casa amarilla" (Lustra, 2011) por Javier Ágreda en la República




Reproducimos la nota de Javier Ágreda sobre los poemarios "La casa amarilla / Casa abandonada" (Lustra, 2011) de Miguel Ángel Sanz Chung publicado en el diario la República el 13/06/2011.


Casa abandonada / La casa amarilla

En los sueños la casa se constituye, para Freud, en una metáfora del cuerpo: las ventanas son los ojos, las habitaciones diversos órganos internos, y así seguía con las puertas, los jardines, el techo, etc. Mucho de esa simbología está presente en el poemario La casa amarilla / Casa abandonada (Lustra, 2011) de Miguel Ángel Sanz Chung (1979), un conjunto de textos en los que el yo poético (un escritor) describe reflexivamente los ambientes y muebles de la casa en la que habitó solitario durante años.

Divididos en dos pequeños tomos, estos 32 poemas narran un recorrido por esta casa abandonada. Las fases del día remarcan el carácter casi atemporal del recinto (los poemas “Mañana”, “Tarde” y “Noche”); el contexto físico, su falta de ubicación geográfica (“Niebla”, “Bosque”); los demás elementos, las obsesiones y rutinas del hombre que allí habitó (“El escritorio”, “La silla”, “El espejo”). En cada uno de estos textos, Sanz Chung logra expresarse eficazmente apelando a los recursos poéticos más tradicionales (adjetivos, metáforas, símiles) y utilizando un lenguaje claro y eufónico.

Así, describiendo esta casa abandonada y ruinosa, Sanz Chung nos habla en realidad de la soledad del escritor y del hombre en general, y del inevitable deterioro físico de todo lo humano. Ya antes el poeta nos había demostrado su habilidad para desarrollar poemarios a partir de temas muy específicos, desde su primer libro, La voz de la manada (2002), un original y bien logrado “bestiario”. La casa amarilla / Casa abandonada es un muy buen poemario, a pesar de ciertas repeticiones y excesos retóricos.


(Tomado de: http://agreda.blogspot.com/2011/06/la-casa-amarilla.html)

jueves, 9 de junio de 2011

Lecturas del poeta Miguel Ángel Sanz Chung de "La casa amarilla/Casa abandonada" (Lustra, 2011)

Como antesala de la presentación de los poemarios "La casa amarilla/Casa abandonada" (Lustra, 2011) de Miguel Angel Sanz Chung el jueves 16 de junio de 2011 a las 19:00 en la Galería de arte "Corriente Alterna" (Atahualpa Nº 390, Miraflores), pueden oir al poeta leyendo algunos poemas de su nueva publicación en los siguientes links:




sábado, 4 de junio de 2011

Presentación de los poemarios "La casa amarilla" y "Casa abandonada" (Lustra, 2011) de Miguel Ángel Sanz Chung

Lustra Editores se complace en presentar los poemarios "La casa amarilla" y "Casa abandonada" (Lustra, 2011) del poeta peruano Miguel Ángel Sanz Chung.


La presentación


Lugar: Galería de Arte "Corriente Alterna".

Dirección: Calle Atahualpa Nº 390, Miraflores (Alt. Cdr. 50 de la Av. Arequipa).

Fecha: Jueves 16 de junio.


Hora: 7.00 P.M.


Participantes: Víctor Ruiz Velazco, Moisés Sánchez Franco y el autor. Moderación: Mario Pera.


Los esperamos.

martes, 31 de mayo de 2011

Nota sobre "Casa abandonada" y "La casa amarilla" (Lustra, 2011) por Francisco Melgar




Exhibimos la nota publicada en El Comercio, el 30 de mayo de 2011, por Francisco Melgar Wong sobre los poemarios "Casa abandonada" y "La casa amarilla" (Lustra, 2011) del poeta peruano Miguel Ángel Sanz Chung.

Nota de "La casa amarilla" y "Casa abandonada" (Lustra, 2011) por Marcela Robles




Exhibimos la nota de la poeta peruana Marcela Robles sobre los poemarios "La casa amarilla" y "Casa abandonada" (Lustra, 2011) de Miguel Ángel Sanz Chung, publicada en El Comercio el 29 de mayo de 2011.

Entrevista a Melissa Allemant por Carlos Sotomayor)


En el 2003, Melissa Allemant obtuvo, casi sin proponérselo, el Premio de los Juegos Florales “La casa de cartón” de la Universidad de Lima. Ahora, varios años después, nos sorprende con La noche abundante (Lustra editores, 2011), un interesante poemario que gira en torno a la naturaleza. Afincada fuera del Perú desde hace varios años –actualmente radica en Costa Rica, en donde trabaja para la Cruz Roja Internacional–, Allemant está de paso por Lima para presentar su nueva propuesta poética.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Desde cuándo nace tu interés por la poesía?

Yo he escrito siempre. Escribía diarios. Y un día, en el 2003, hubo una convocatoria para un concurso de poesía. Entonces, al ver mis diarios me di cuenta que, además de la escritura narrativa, digamos, tenía bloques donde solo había pensamientos o frases muy duras o muy cortadas. Me di cuenta que eso no era narrativa. Entonces eso lo extirpé de los diarios y así, sin correcciones ni nada, lo mandé al concurso.

Y lo ganas…

Sí (risas). Y gano el concurso, con ese poemario que se llamó Desdoblamientos. Ahora lo leo y me digo cómo es posible que haya escrito eso. Me van a perseguir mis fantasmas, mis pininos iniciales (risas). Es un poemario que no se publicó. El premio fue solo dinero y aparecieron los poemas en una revista de la universidad, del taller de literatura. Pero eso me motivó mucho. Y empecé a buscar poetas y poemas. El primer poema que leí fue “El río” de Javier Heraud, que para mí fue una revelación. Me identifiqué con él.



¿Cómo se va gestando La noche abundante?

Este poemario se ha ido gestando poco a poco. Este poemario era en realidad tres o cuatro poemarios distintos que tenía. Y estos se han ido uniendo y transformando. Después de muchos años aprendí a tejer con mis textos, y a tratar de desprenderme de lo que yo misma estoy escribiendo, para transmitir algo mayor de mi propia vivencia. Y eso fue reflejando el poemario. Hay un trabajo muy duro de mi parte de corrección. No solo para decir mejor lo que quiero decir sino para que se entienda, para no solo yo entenderla. Que sea una expresión profunda pero sencilla. Y para que pueda tener una proyección universal.

El tema de la naturaleza está muy presente en el libro.

Yo hice una terapia con ayahuasca durante dos años, dos veces al mes. Y eso fue muy doloroso, muy duro. Pero eso fue abriendo, abriendo hasta que me encontré con otra vida, con la vida, en realidad. Allí aparece la naturaleza. Es ahí cuando conozco a mi esposo, que es de Costa Rica. Nos conocimos aquí, pero decidimos irnos del país. Para ese entonces yo ya trabajaba para la Cruz roja internacional. Conseguí trabajo en Naciones Unidas, en un proyecto en Guatemala, con comunidades rurales. Entonces, toda mi experiencia se empezó a materializar en lo que escribía. Esa experiencia muy terrenal, de lo que es la naturaleza como parte de la vida e esa gente. Eso me hizo asumir esa espiritualidad como una visión de la vida. Eso está en el poemario.


(Crédito de la nota: http://carlosmsotomayor.lamula.pe/2011/05/29/entrevista-a-melissa-allemant/carlossotomayor)

lunes, 28 de febrero de 2011

Breve reseña de "Preparaciones anatómicas" (Lustra, 2009) de Mario Pera por Paul Guillén

Reproducimos la reseña que sobre el poemario "Preparaciones anatómicas" (Lustra, 2009) de Mario Pera, publicó el poeta Paul Guillén en la revista Contrapoder año 2010.



MARIO PERA.
Preparaciones anatómicas.
Lima: Lustra Editores, 2009.


PA es un libro cosmopolita que bebe de las fuentes de la poesía alemana e italiana: Trakl, Quasimodo, Rilke, Pavese, entre otros. El poeta se instala en la vieja Europa y desde allí, con un lenguaje que colinda con el discurso profético y bíblico se afirma como "un taxidermista" o como "hijo de un espejismo y un carpintero". Imágenes de ruina y espanto. Interpelaciones a la divinidad a través de la frágil condición humana: "A Dios / he de observarlo escrito, / pues erguido como está mi cuello, / aún soy diminuto". El crítico Ricardo González Vigil consideró a este libro como la revelación poética del año pasado en su recuento del diario El Comercio.

jueves, 27 de enero de 2011

Nota sobre la poesía de Paul Guillén


Reproducimos la nota publicada en el blog: "La comunicación imposible" sobre la obra del poeta peruano Paul Guillén.



Con una profunda preocupación por el oficio poético, Paul Guillén, ha constituido una generosa obra que no solo está marcada por la escritura creativa, sino también, por el comentario y la crítica literaria (además de ser un voluntarioso antologador y difusor de la poesía peruana de todos los tiempos).

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Este espíritu de continuo cuestionamiento del quehacer poético, también se muestra en su poesía, que toma como reflexión central al genio creador. Esta poesis tiene marcados vínculos con “lo oculto”, porque trata de echar por debajo las cuestiones tradicionales del origen mismo de la creación poética: así como no existe una sola creencia y explicación religiosa del origen de la vida, tampoco existe una sola manera de entender el principio poético.

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Este miramiento por lo oscuro se deja sentir –con especial énfasis- en La transformación de los metales (tRpode, 2005), donde los poemas (casi siempre herméticos) abren una conversación soterrada con la interioridad del autor, practicando una poesía implosiva “con un lenguaje arriesgado y denso que oscila permanentemente entre el oscurecimiento y la irradiación” (como dice Carlos López Degregori en la contracarátula del libro).

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Por su parte, Historia secreta (Lustra-Centro Cultural de España, 2008) es una alabanza al amor pasional (siempre vinculado a la poesía), donde palpita, también, un secreto goce por el dolor que genera cuando se pierde: “Ah, la historia secreta, entre su cuerpo cavernoso y el poema, nada encontrarás” (p. 45). Un libro de muy buena factura.


(Crédito de la nota: Diego Alonso Sánchez http://lacomunicacionimposible.blogspot.com/2011/01/4.html)

viernes, 21 de enero de 2011

Nota sobre la poesía de Diego Molina Rey de Castro



Reproducimos la nota publicada en el blog: "La comunicación imposible" sobre la obra del poeta peruano Diego Molina Rey de Castro.


Diego Molina Rey de Castro (Arequipa, 1978)

Un espíritu cosmopolita, una voz abierta al mundo que –incansablemente– repite los ecos de lo que sucede en lugares infranqueables por la distancia. Esta es la primera idea que viene luego de leer a Diego Molina, poeta que, influenciado por la vertiente anglosajona y norteamericana de la poesía del siglo XX, muestra un aire muy diferente a lo que la tradición poética peruana de los últimos años ha ido mostrando.

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También, profundamente influenciado por el rock del 60, 70 y 80, vierte en sus poemas un lirismo sucio, propio de poetas (y compositores) como Leonard Cohen o Bob Dylan, seres sueltos en metrópolis gigantescas sintiendo los cambios veloces de la gente, la historia, o la ciudad misma, con intensidad.

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Molina Rey de Castro, en su libro Expresotranceuropeo (Tetramerón, U. de Lima, 2003), compra boleto para un viaje delirante por el Viejo continente, incorporando a su experiencia –cual imán– imágenes grotescas de la sociedad del “Primer mundo”; una revisión rápida por los vicios de los últimos tiempos. Y en Homesick (Lustra editores-Centro Cultural de España, 2008) el poeta, perdido en medio de un carnaval en Washington, elucubra ideas sobre la realidad del mundo en una larga caminata, donde aparecen y desapareen personajes como Kat Powers, John Lennon, Yukio Mishima, Charles Heston o William Borroughs (entre otros). Este último libro, es sin duda, el ejercicio más completo de cosmopolitismo del autor. Pero eso, a pesar de lo que aparenta, nos deja un sabor amargo, una melancolía que trasunta cada uno de sus versos.


(Crédito de la nota: Diego Alonso Sánchez http://lacomunicacionimposible.blogspot.com/2011/01/2.html)

jueves, 20 de enero de 2011

Nota sobre la poesía de José Agustín Haya de la Torre


Reproducimos la nota publicada en el blog: "La comunicación imposible" sobre la obra del poeta peruano José Agustín Haya de la Torre.


José Agustín Haya de la Torre (Lima, 1981)

Qué preocupación tan grande es, para los cultores de la escritura literaria, encontrar un lenguaje propio, lo suficientemente directo para cumplir con las funciones comunicantes, pero hermosamente único. Suerte de aquel quien lo encuentra sin mucho trabajo, pero mayor fortuna tendrá quien lucha para hallarlo y persevera: en esta tensión aparecerá el verdadero oficio del poeta.

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José Agustín es un obrero de la poesía, un verdadero trabajador del lenguaje que ha discurrido meticulosamente por diferentes registros para ir armando su manera personal de hablar dentro del poema. Como el poeta comprometido que es, ha hurgado en los recovecos más insospechados del lenguaje para tratar de extraerle el néctar lírico: un sonido esencial, intrínsecamente comunicante. Allí muestra su compromiso, en la búsqueda de dicha esencia.

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Las imágenes que acompañan estas experiencias verbales sirven de mosaico fractal, de conductores del subconsciente (a manera de back up de la experiencia), que en este caso, siempre tienen condición sombría: Haya de la Torre encuentra en las pulsaciones de la muerte el germen de la vida, un oximoron continuo, tan intrínseco como la exploración misma del lenguaje esencial. ¡Cómo claudicar ante tamaña responsabilidad!

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En japonés se conoce como engi a la virtud de comprometerse en la investigación -de por vida- de algún tema, donde “el fin” (o la finalidad) es “el medio” (el solo acto de buscar, la experiencia en la búsqueda). Creo que este concepto oriental representa muy bien el trabajo de José Agustín.

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Tiene publicados dos libros: Canto de la herrumbre (Lustra editores, 2006) y Nocturno del alba (Lustra editores-Centro Cultural de España, 2008). Pero es muy importante incluir a esta bibliografía el conjunto de poemas de la plaqueta En memoria (Sociedad Elefante, 2002) que publicó de manera artesanal, cuando formaba parte del Grupo de Creación y Publicación Literaria Sociedad Elefante, en donde se encuentran textos que vislumbran muy bien el engi del poeta (del que estábamos hablando).



(Crédito de la nota: Diego Alonso Sánchez http://lacomunicacionimposible.blogspot.com/2011/01/2.html)

lunes, 3 de mayo de 2010

Reseña del poemario "El pequeño y mugroso pólack" por Diego Molina Rey de Castro


EL LADRÓN QUE SE HA ROBADO TODO:
¿QUIÉN ES “EL PEQUEÑO Y MUGROSO PÓLACK”?

Por Diego Molina Rey de Castro*


Teniendo en consideración el orgullo del poeta, el nombre de este poemario (El pequeño y mugroso pólack, Lustra editores, 2007) es, francamente, temerario. Generalmente, el poeta se siente visionario, un peregrino que busca y busca la verdad, la belleza, la realidad de uno mismo, de la poesía misma, de lo que sea. El poeta tiende a referirse a sí mismo de muchas formas; pero, como “pequeño” y “mugroso”, difícilmente. Se requiere agallas, hay que reconocerlo. ¿Qué busca uno al escribir el nombre de un libro, momento alucinado del escritor, en el cual la autoreferencia es tan peyorativa? Para Bruno Pólack (Lima, 1978) significa decir lo que uno realmente es como poeta. Cuando uno se involucra con el asunto este de forma cabal claro está.

"El pequeño y mugroso pólack" no tiene ningún respeto por el propio Bruno ni por los personajes de su poemario, ni por Franz Liszt (ni su obra) ni por nadie. Este alter ego, o, mejor dicho, este yo poético que vive dentro de Bruno toma por asalto pedazos de la vida de su creador, de historias lejanas de compositores, de inmigrantes muertos o de lo que sea que se encuentre en su camino. Una manera de asirse de todo lo que inspira, más allá de las limitaciones. Pólack encuentra así, a través de la poesía, una nueva realidad, una nueva vida. Ya no es tanto sobre si Bruno sintió o vio esto o aquello. El “pequeño y mugroso” se encarga de tomar todo lo vivido y confundirlo con otras vidas y asuntos, sin respeto alguno ni formalismos como la “intertextualidad” para tejer una nueva existencia de donde surge toda esta poesía.


La (re)invención de la soledad

“En cierto modo/ es más hermoso ver el mar que/ estar en él.” Así culmina el poema Origen. Este verso puede resumir la frustración de Pólack que tiene frente a sí una serie de situaciones que no puede aprehender, ni estar inmerso. Observa lo que sucede a su alrededor y, tratando de corromper la frustrante distancia, por medio de la poesía, se apropia de la imagen, de los hechos y recrea un nuevo mundo. En L´artison de son prope malheur, que podría denominarse como “poema estilo policial” se origina de un cadáver recogido por la policía en un río. Desde ese cuerpo, se desenvuelve toda una historia entre el escritor y el muerto –probablemente un inmigrante llamado Rachid– una historia pasional, en la cual, inclusive hay un personaje llamado Bruno. La ubicación es europea, lo más probable. El pequeño y mugroso se apropia y alucina la vida y las historias de sus héroes, no las observa como quien ve al mar, las origina y las vive. Las fronteras de lo real y lo imaginario, en su poesía, caen para crear un libro donde el resultado en sí mismo es la nueva verdad, la esperada, la deseada, la que hubiera sido posible en otros contextos.

Así, la imposibilidad de asirse a las cosas que rodean al poeta, de aprehender las emociones y los sucesos requieren de una voz que lo hace sin compasión. El yo poético convive con el autor y le da “sentido” al mundo, a un mundo extraño que requiere de la invención para lograr capturarlo. La realidad, las dimensiones (tiempo y espacio) son adquiridas por el yo poético con la libertad que no tiene el poeta en sus limitaciones físicas. La lucidez del escritor requiere de la locura de la cual es dueño el pequeño y mugroso. La poesía en este sentido, necesita esta actitud que adquiere los elementos como propios para crear y recrear.

De esta manera, hasta los poemas más personales de este libro muestran la intensión de estar totalmente en la emoción, en la sensación, por lo cual se requiere a alguien más dentro de uno mismo para poder entender y adquirir. Ya no con sentido de los real o búsqueda de una verdad que quizás no existe o que quizás es imposible de conocer con integralidad. El pequeño y mugroso debe hacerse cargo de este sucio trabajo y hacerlo como pueda en función a lo que está dentro y fuera de Bruno.

Las emociones, lo que se observa y lo que hace son las herramientas de trabajo de este yo poético que debe recrearlo todo en algo que tenga sentido. El escritor, tiene una serie de limitaciones como lo físico, la educación, la ley (Bruno estudió Derecho), etc. En cambio, el mugroso puede traspasar todo esto e interpretarlo con la indecencia y la impunidad que puede ser “delincuencial” para el yo de la persona que, a su vez, no puede contener a esa voz. Que, al mismo tiempo, necesita de aquél para poder intentar, en lo que dura un poema, aprehender los sucesos y traducirlos en poesía escrita. Esa voz mugrosa permite, al fin y al cabo, la sanidad del propio escritor. El mugroso, igual, contiene los deseos e ilusiones de Bruno, pero los resuelve con una libertad que no tiene el segundo, pudiendo, incluso, extrapolar todo ese universo del mismo.


La ley del deseo
Volviendo a los poemas, encontramos en algunos de ellos versos desprendidos y entristecidos por la imposibilidad de la fusión con la persona a quien están dedicados, pero, a la vez, sin esconder la intensión de entregarlo todo. Aquí retorna el estilo que caracterizó a Bruno en (Alegorías hiperbólicas) o Las ruedas del beso de Reinaldo Arenas. Ese es el caso de Muchacho mordido por un lagarto, en el cual, con guiños a César Moro, el autor intenta mostrar, o entregar, aquello que le es imposible: “Adentro/ frente a ti. Hermoso el mar se levanta por ratos/ como una serpiente encantada.” Lo mismo sucede en el poema prêt à porter: “donde el estribor de mi voz,/ no fue suficiente canto para ti/ ni para nadie.” Con la misma actitud melancólica pero más introspectiva, sin objeto otro que la existencia del autor mismo, que se diferencia de aquellos poemas con toques helénicos y de otras influencias donde lo importante habita afuera, se encuentra en poemas como A bajeles:

Esto no ha pasado desadvertido
y
año tras año, para felicidad de los míos
se me sigue encomendado las mismas pequeñas labores/
por las cuales incluso,
pasada la “insensatez” de la adolescencia,
he llegado a guardar abierto cariño.

De esta manera, el autor retorna al estilo de Alegorías (poemario publicado en el 2004). A veces con los mismos encantos, a veces ya con un tono más personal y existencial como en el caso del soneto (Bruno no esconde su gusto por este estilo de origen italiano ni por poetas de la misma nacionalidad como Cesare Pavese o Cecco Angiolieri) Las ínfulas extrañas. Aquí la voz, es retomada con aquella cierta “dulzura” de Alegorías pero también con una actitud de mayor enfrentamiento, abriendo paso a los asuntos más biográficos, como en los versos mostrados, o como el siguiente: “asir la sangre desdoblada en la noria/ difícilmente levantar mi ofrenda en entrega:/ castigando al parricida, con no menos que la gloria.”

Una novedad que encontramos en este poemario es la pasión del autor por la mitología griega. Este es un terreno peligroso, considerando la audacia y erudición con la que ha sido recorrido por autores como Ezra Pound o Kavafis. Pero lo cierto es que el pequeños y mugroso no se amilana y aparecen los dioses y semidioses con una soltura que aporta a los poemas: Perséfone, Aquiles y Patroclo, se inscriben en el mundo personal del autor, con una naturalidad que los hace tan objetos poéticos como el mar o el río. Sin embargo, el autor tiene un producto más logrado cuando refiere a la historia de Odiseo, fusionando su propia historia con la de Ulises. Siendo que este poemario tiene sensación de viaje, especialmente por Europa, la visión de Lima como lo más referente a aquella isla de eterna búsqueda se presta a que el autor de la dirección de la misma: “Detenerse en Ítaca, por una tarde, a seguir pensando en Lima./ Piensa: al cruzar la calle, el malecón. A 200 metros, el mar.” En una entrevista, Bruno Pólack se refiere al mundo helénico como “(un) mundo tan rico, ineludible para nosotros, de donde salen, entre otras mentiras: la poesía y la religión.”

En suma, El pequeño y mugroso pólack es uno de los mejores poemarios aparecidos en nuestro país en el 2007. El autor retoma el estilo de su libro anterior pero le inflama una serie de nuevas influencias y actitudes personales que hacen mucho más rico su mundo y sus temas. Aquél mundo que el pequeño y mugroso toma para sí (lo hace desde el autor y para el autor) con una facilidad que le dan originalidad a la obra con una entrega total –y personal– a la poesía que empieza en el propio título de la misma y que recorre con gran frescura los poemas hasta su brillante final: “estas palabras son la ruptura del silencio/ que en buena hora/ volvemos a recobrar.” Este poemario, pasa, así, a ser, con éxito, parte de la obra total de Bruno Pólack, que empieza con las Alegorías y de quien esperamos su próximo poemario con mugriento, mas no pequeño, interés.



* Fue co-editor de las revistas Fornix y Evohé. Ha publicado poesía en varias revistas como Ajos y Zafiros, también en Portugal y Alemania. Asimismo, fue miembro del comité editorial de la revista Ideele. En el 2004 publicó el poemario Expresotranseuropeo en la compilación denominada Tetramerón.

Nota sobre la poesía de Miguel Ángel Sanz Chung



Reproducimos la nota publicada en el blog: ¡Oh, palabras vírgenes! sobre la obra del poeta peruano Miguel Ángel Sanz Chung.



Miguel Ángel Sanz Chung, la voz de la manada

Es sorprendente cuantos poetas de talento han aparecido recientemente en el Perú, y entre los jóvenes que tienen una obra que se nota en proceso de consolidación está, Miguel Ángel Sanz Chung, quien participó en uno de los grupos más nombrados entre los muchos que surgieron a comienzos de milenio, Sociedad elefante.Nuestro poeta nació en la ciudad de Lima en 1979 y cursó la carrera de Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, homologando su título en la Universidad del País Vasco, en España, donde actualmente reside.En ¡oh, palabras vírgenes! damos una muestra de dos de sus tres libros; los poemas "Tortuga" y "Cisne" corresponden a La voz de la manada (Sociedad Elefante Editores, 2002) y el poema "Rey del universo" corresponde a su último libro, Paciente 164 (Lustra editores, 2009). Dentro de pronto daremos una muestra un poco más extensa del que es para muchos, hasta ahora claro, su mejor libro, Quién las hojas (Editorial Zignos, 2007).


Tomado del blog: http://ohpalabrasvirgenes.blogspot.com/

sábado, 1 de mayo de 2010

Nota de "Preparaciones anatómicas" por Camilo Fernández Cozman


Reproducimos la nota que escribió el crítico literario peruano Camilo Fernández Cozman, a propósito del poemario "Preparaciones anatómicas" (Lustra editores, 2009) de Mario Pera, publicada en el blog: La soledad de la página en blanco, el 25/4/2010.



UN BUEN POEMARIO DE MARIO PERA
por Camilo Fernández Cozman


Las universidades han sido, en el Perú, canteras de donde han surgido poetas jóvenes de indiscutible valía. No afirmo que la función primordial de las primeras sea formar artistas de la palabra, mas por la Universidad de San Marcos o la Universidad Católica, entre otras, ha pasado buena cantidad de escritores en nuestro país.
El caso de Mario Pera (Lima, 1981) es prototípico. Estudió Derecho en la Universidad de Lima y ahora nos ofrece su primer poemario: Preparaciones anatómicas (Lima: Lustra, 2009). Me llama la atención la extraña madurez poética que trasunta el mencionado libro. Además, cabe mencionar el profundo conocimiento de la tradición literaria del que hace gala el joven rapsoda. Por último, son dignas de relieve la referencia al mundo grecolatino y la forma tan sutil como Pera se nutre de este legado invalorable.
Hay algo cautivante en Preparaciones anatómicas: el manejo del ritmo y el tono solemne (pero no edulcorado) que se manifiestan a lo largo de los versos: "Había un cuerpo que solía llamarme: ciego pescador de expresiones./ Alacrán,/ siempre dispuesto a incrustar su estilete".
El proyecto es, sin duda, ambicioso: reconstruir los vestigios del pasado y de la memoria colectiva, desde el presente y a través de una contemplación (no exenta de la visión crítica) de los grandes monumentos de la historia. Se trata de yuxtaponer la crisis del tiempo actual al esplendoroso pretérito, en el cual ya asoma, no obstante, la "antigua esencia letal" del ser humano.
El poema más logrado tal vez sea "Roma (S.P.Q.R.)", donde el yo poético le recuerda a Camille, su amada: "Lo sabemos bien/ puesto que es lección ya aprendida:/ ambos somos el cometa que arremete contra la galaxia/ y causa el pánico silente en los humanos". La alusión a la crueldad del Coliseo romano y la pervivencia del erotismo en el Puente Sant'Angelo permiten concebir que el mundo es quizá una bola de cristal que nos lleva, de modo súbito, a la ola tempestuosa del amor o al triunfo de la descomposición de la materia: "La nuestra, Camille,/ es una historia tempestuosa de amistades predilectas;/ de un amor no consumado y mantenido/ como una conserva/ en una lata de atún podrido".
En fin, un buen inicio en el ámbito de la creación poética. Preparaciones anatómicas es un poemario bien armado que merece ser leído con atención.

domingo, 11 de abril de 2010

Nota de "Délibáb, enemigo del viento" de Víctor Ruiz Velazco



Reproducimos esta pequeña nota sobre el poemario: Délibáb, Enemigo del viento de Víctor Ruiz Velazco, publicó el blog: Oh palabras vírgenes!

Hemos querido iniciar nuestras labores con unos de los poetas jóvenes (de la llamada generación del 2000) más laboriosos, tanto en creación como en edición. Para nadie relacionado con el mundo de la literatura en el Perú -y creciendo- es un secreto el excelente trabajo que ha desempeñado la editorial Lustra a favor de la poesía peruana en la última década (con cargo a investigar más, creo que todos los jóvenes, alta y medianamente prometedores de la poesía peruana, y en algunos casos sudamericana, han publicado en esta editorial). Pues esta es conducida por Víctor Ruiz. Por lo que les debemos a nuestros novísimos lectores una entrevista sobre este y otros temas con el poeta y editor.

De momento nos quedamos con algunos textos suyos que nos han llamado la atención de su libro "Delibab, enemigo del viento" publicado por la editorial Lustra a fines del 2007.

martes, 9 de marzo de 2010

Reseña del poemario "Preparaciones anatómicas" por Renato Sandoval Bacigalupo



La presente, es una reseña efectuada por el reconocido poeta, filólogo, editor y promotor cultural peruano Renato Sandoval Bacigalupo, respecto al poemario "Preparaciones anatómicas" de Mario Pera (Lustra editores, 2009).


Mario Pera. Preparaciones anatómicas. Lima: Lustra editores, 2009, 55 pp.

Hace pocas semanas, a fines del 2009, cuando estaba por concluir la primera década del tercer milenio y, en lo particular, cuando algunos habíamos perdido las esperanzas de que en ese decenio se cumpliera en verdad la tantas veces prometida ruptura-renovación en la poesía peruana, surge in extremis la voz reivindicadora de Mario Pera (Lima, 1981), quien a través de Preparaciones anatómicas salva el honor de la palabra poética com-prometida de una nueva hornada, que si bien ha lanzado al ruedo algunos títulos de mayor o menor interés, tal vez ninguno de ellos esté a la altura (o profundidad) del que ahora se menciona.

Y es que el de Pera rezuma densidad poética por donde se lo mire: en el tono, en la mirada, en los bemoles y sostenidos con que su particular mundo se anuncia, adelanta, sumerge, surge y contonea. La misma densidad con que sus admirados referentes literarios -por ejemplo, los alemanes, como Rilke, Trakl y Kafka- construyen un universo a la vez arcádico y decadente, henchido de claroscuros y agujeros negros, donde la asfixia es el aire contenido y la muerte, la vida como posibilidad e irredención.

Dicht, en alemán, es “denso” y “Dichtung”, su derivado, es “poesía”; más aún: “Gedicht” (el poema) es el participio de “adensar”; es decir, lo mayor que ha sido comprimido hasta lo menor; lo que de tan contenido que ahora es en algún momento puede explosionar. De donde el quehacer literario se define en relación directa a su complexión y a su potencialidad de estallar. Es -o debería ser- una bomba de tiempo o nitroglicerina viva, por lo que estar ante él es enfrentar un peligro, es sentir la amenaza de un desenlace flamígero, es ir tragando saliva conforme se lo transporta (¿hacia dónde?) entre las manos. Esa, al menos, es la sensación que a algunos produce la lectura de Preparaciones anatómicas. Un peligro ubicuo e inminente inunda todas sus páginas, como si el cosmos fuera el reino de lo fugaz y de lo perecedero, y donde la angustia, el escepticismo y hasta la desesperanza se pasean a sus anchas.

Porque la poesía de Pera es rica en la duda y en el desengaño, donde no hay dios que valga ni que sea digno de respeto, como que tampoco existe un amor certero, un rostro auténtico, una brisa ancha. Arduo es su trayecto y acezante su respiro; en sus labios persiste el malsabor de una noche que no concluye nunca y que prefiere degustar rencor o desprecio, más que resignación o pueril esperanza. La poesía de Pera es a la vida como la plegaria de un ateo antes de la muerte: una voluntad intensa de decirlo todo ante la sorda indiferencia de la nada, una ecuánime confesión de parte sobre el horror, el absurdo y la decadencia de la vida al borde del abismo o en medio de la nada.

La poesía de Pera, que a todas luces (sic) brega por no negarse a sí misma más de la cuenta, se adensa como la sangre fuerte de un buey degollado pero mil veces digno, o como algún improbable vino pampeano que tenga largo final.


Renato Sandoval Bacigalupo
Marzo, 2010

domingo, 17 de enero de 2010

Entrevista a Luisa Fernanda Lindo publicada en el Diario "El Comercio"

Reproducimos la entrevista efectuada por el periodista Francisco Melgar Wong a la jóven poeta Luisa Fernanda Lindo, el día 16/01/2010, en relación a su último poemario titulado Postpop, editado por Lustra editores.

Poemas después de la guerra

LA POETA PERUANA ACABA DE PUBLICAR SU SEGUNDO LIBRO, “POSTPOP”, CUYOS TEXTOS GIRAN EN TORNO A LA VIOLENCIA QUE EL PAÍS SUFRIÓ EN LOS AÑOS OCHENTA
Apagones, explosiones, disparos y desasosiego. Los ochenta en nuestro país fueron años de una inusitada violencia social que dejó una marca indeleble en todos los que la vivieron y sobrevivieron. En su libro más reciente, “Postpop” (Lustra editores), la poeta peruana Luisa Fernanda Lindo se anima a examinar, explorar y reflexionar sobre esta época utilizando un lenguaje expresivo donde se mezclan la poesía y la música electrónica.

¿Cómo nace la idea de escribir “Postpop”?
En 1999 César de María me convoca para trabajar una obra de teatro y me propone escribir sobre violencia interna. La obra que hice, sobre un niño de Andahuaylas que queda huérfano, acabó montándose en el auditorio Ricardo Palma, en el Museo de la Nación y en un festival sobre derechos del niño en Yuyachkani. Entonces es como que el telón de fondo de “Postpop” ya lo venía trabajando desde hace tiempo.

En la introducción al libro José Carlos Yrigoyen habla sobre un tipo de poesía biográfica. ¿De qué forma tus vivencias en los años de violencia acabaron filtrándose en el libro?
Al escribir yo prefiero construir personajes y en “Postpop” hay cerca de siete, con voces muy diferentes.

En el texto “Pasos para una democracia” llegas a escribir con el lenguaje y el tono de las voces anónimas que dan indicaciones en casos de emergencia.
Ese texto lo escribí para una antología que se llamó “Poéticas visuales de la resistencia”, que editaron Roxana Crisólogo y Miguel Ildefonso en el 2007. Me pidieron dos textos y acabé transformando un cuento que ya tenía listo y que se convirtió en el poema “1993”. Creo que conjugar dramaturgia, narrativa y poesía hace que mis textos tengan un ritmo singular.

El libro viene con un disco donde tu voz se mezcla con pistas de música electrónica. ¿Qué te llevó a integrar el lenguaje musical con el de la poesía?
A mí me provocó que el libro tuviera el formato de un disco. Lo que me faltaba era el disco. Entonces me di cuenta de que iba a necesitar música. Llamé a Juanjo Salazar, que es músico y sonidista, le conté el proyecto y me dijo que podía contar con él. Yo no sé nada de música, así que el proceso de composición era leer, encontrar una melodía e ir metiendo los instrumentos poco a poco.

¿Has pensado en cantar y hacer un proyecto estrictamente musical?
Cuando estaba armando el libro un par de personas me dijeron que pruebe cantar en lugar de leer. Pero me pareció demasiado. Creo que está bien la forma en que quedó: como un audio-libro.


(Crédito de la entrevista:
 

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